¿Se está dejando de lado a las pequeñas y medianas empresas? Cómo el sistema de subvenciones a las empresas que cotizan en el DAX está poniendo en peligro nuestra economía
Versión preliminar de Xpert
Selección de idioma 📢
Publicado el: 3 de mayo de 2026 / Actualizado el: 3 de mayo de 2026 – Autor: Konrad Wolfenstein

¿Las pequeñas y medianas empresas se quedan sin ayudas? Cómo el sistema de subvenciones a las empresas que cotizan en el DAX está poniendo en peligro nuestra economía - Imagen: Xpert.Digital
El cuestionable sistema de subvenciones de las empresas del DAX
VW, E.ON y compañía: estas empresas del DAX son las que más dinero recaudan de los contribuyentes alemanes
En los últimos años, la asignación de subvenciones estatales a las mayores empresas alemanas cotizadas ha pasado de ser una simple nota a pie de página a convertirse en un tema político sumamente delicado. Mientras las corporaciones que cotizan en el DAX distribuyen regularmente beneficios récord de cientos de miles de millones, ingentes sumas de dinero de los contribuyentes fluyen simultáneamente a sus balances, declaradas oficialmente como ayuda esencial para la gestión de crisis, la garantía de la competitividad económica de Alemania o la transición climática. Pero, ¿cuánto de esta supuesta política industrial es realmente necesario desde el punto de vista económico, y en qué momento comienza una redistribución oculta de la riqueza de abajo hacia arriba? Voces críticas de la sociedad civil y la investigación económica, incluidas ONG como Correctiv y LobbyControl, llevan tiempo advirtiendo de un inmenso número de casos no declarados. Señalan una opaca red de subvenciones directas, exenciones fiscales indirectas y una enorme influencia de los grupos de presión que distorsiona la competencia. Este análisis arroja luz sobre las cifras que hay detrás de los flujos de pagos, descubre los mecanismos de las subvenciones gubernamentales y plantea la pregunta crucial: ¿Acaso el sistema actual no beneficia principalmente a quienes ya son poderosos, a expensas de las pequeñas y medianas empresas, la innovación y la solidaridad social?
Un sistema de subvenciones sin límites claros: una economía atrapada entre la política industrial, la presión por obtener beneficios y una creciente inestabilidad política
En menos de una década, las subvenciones estatales a las empresas que cotizan en el DAX han pasado de ser un tema marginal a un punto central de controversia en la política económica y distributiva. Mientras estas grandes empresas cotizadas obtienen beneficios récord, miles de millones de euros de las arcas públicas fluyen simultáneamente hacia ellas, oficialmente para asegurar sus ubicaciones, facilitar la transformación y gestionar crisis. Esta situación alimenta la desconfianza: ¿Se trata de una política industrial sólida o de una redistribución encubierta de la riqueza de abajo hacia arriba? Las ONG y los observadores críticos llevan años denunciando cifras significativas no declaradas y estructuras opacas.
El debate se centra en dos niveles: las cifras agregadas, que revelan un volumen enorme de pagos, y la cuestión de cuán justo, eficiente y democráticamente controlado es este sistema. A esto se suman diferentes enfoques metodológicos: grupos de expertos, investigaciones periodísticas y ONG como Correctiv o LobbyControl consideran los subsidios no solo como subvenciones directas, sino que también advierten sobre beneficios indirectos difíciles de cuantificar e influencia política que pueden ser perjudiciales para el bien común.
En este contexto, un análisis riguroso no puede reducirse a un simple cálculo de totales. Es fundamental considerar qué tipo de beneficios se otorgan, qué sectores se benefician particularmente, qué obligaciones y controles recíprocos existen, y qué efectos económicos y políticos a largo plazo tiene este régimen de subsidios.
Qué significan realmente las subvenciones desde el punto de vista económico para las empresas del DAX
Para poner orden en el debate, primero es necesario aclarar qué se entiende realmente por subvenciones en los análisis pertinentes. En el debate público general, a menudo se confunden instrumentos muy diferentes: desde subvenciones directas y exenciones fiscales hasta garantías gubernamentales, que tienen valor aunque no se utilicen.
Desde el punto de vista económico, se pueden distinguir cuatro categorías principales, que también desempeñan un papel en los análisis actuales de las empresas del DAX:
- Subvenciones directas: Pagos procedentes del presupuesto federal o de fondos especiales a empresas, por ejemplo, para inversiones, investigación, proyectos de localización o ayuda en situaciones de crisis.
- Beneficios fiscales: Deducciones especiales por depreciación, exenciones o reducciones fiscales que disminuyen la carga tributaria en comparación con un sistema de referencia "neutral".
- Garantías, fianzas e inversiones de capital: supuestos de riesgo gubernamentales que reducen los costos de financiamiento o incluso hacen posible el acceso al capital.
- Subvenciones indirectas: Programas de financiación que formalmente apoyan a los hogares u otros agentes, pero que en realidad favorecen a sectores específicos y a grandes empresas, como por ejemplo las bonificaciones medioambientales para la compra de automóviles.
El análisis del Instituto de Investigación Flossbach von Storch, citado frecuentemente por los medios, se centra principalmente en las subvenciones gubernamentales que figuran en los estados financieros anuales, concentrándose así sobre todo en el apoyo directo. Los propios autores recalcan que su cifra es una estimación «conservadora», ya que las empresas tienen margen de maniobra en cuanto a si declaran las contribuciones como subvenciones y cómo lo hacen. Las ONG como Correctiv y LobbyControl suelen ir mucho más allá, considerando también los beneficios fiscales y regulatorios que no necesariamente aparecen en las estadísticas tradicionales de subvenciones.
Esto crea un área central de tensión: lo que desde la perspectiva de las estadísticas oficiales puede reflejar solo una parte de la financiación estatal, desde la perspectiva de la sociedad civil crítica parece ser la punta del iceberg de un complejo de subsidios estructurales más amplio que también incluye la política fiscal y los privilegios regulatorios.
Las cifras al descubierto: Miles de millones fluyendo hacia las empresas del DAX
Los análisis cuantitativos recientes ofrecen una imagen clara: las subvenciones a las empresas que cotizan en el DAX han aumentado drásticamente en tan solo unos años. Según un análisis del Instituto de Investigación Flossbach von Storch, entre 2016 y 2023, las 40 empresas del DAX recibieron un total de aproximadamente 35.000 millones de euros en fondos públicos. Hasta 2018, las cantidades anuales rondaban los 2.000 millones de euros; desde entonces, han aumentado significativamente.
Solo en 2023, las empresas que cotizan en el DAX recibieron al menos 10.700 millones de euros, casi el doble de los 6.000 millones recibidos el año anterior. Es importante destacar que estas cifras no representan todas las subvenciones a empresas en Alemania, sino que corresponden únicamente al principal índice bursátil. Al mismo tiempo, estas empresas registraron beneficios netos de alrededor de 117.000 millones de euros en 2023, un nivel en el que el papel del Estado ya no se percibe como una mera ayuda de emergencia, sino como un factor constante y significativo en sus modelos de negocio.
El estudio también revela que once de las 40 empresas del DAX recibieron más de mil millones de euros en subvenciones entre 2016 y 2023. La mediana de las subvenciones recibidas por empresa del DAX se sitúa en torno a los 200 millones de euros. Un análisis detallado realizado por medios financieros, basado en el estudio, identifica a E.ON como la mayor beneficiaria, con más de 9.300 millones de euros, seguida de Volkswagen con 6.400 millones y RWE con otros mil millones de euros.
Esto significa que una parte significativa de los pagos se concentra en empresas relacionadas con la energía y la movilidad, lo que coincide con las prioridades políticas de la transformación climática, la transición energética y la política industrial, pero al mismo tiempo plantea cuestiones delicadas sobre la distribución.
Ayuda federal en sentido estricto: un análisis de las asignaciones presupuestarias
Además de los análisis exhaustivos ampliamente citados, conviene examinar con más detalle las cifras oficiales publicadas por el Gobierno Federal alemán en respuesta a las consultas parlamentarias. Por ejemplo, en respuesta a una consulta menor, se estimó que las subvenciones directas del Gobierno Federal a las empresas que cotizan en el DAX para el año 2025 ascenderían a aproximadamente 835,2 millones de euros.
En esta categoría más específica, los principales beneficiarios fueron Infineon, con aproximadamente 358,5 millones de euros, y RWE, con casi 170 millones de euros. Estas subvenciones fueron significativamente superiores a las de 2024, cuando las empresas que cotizan en el DAX recibieron en conjunto casi 690 millones de euros en fondos federales. Para 2026, ya se han anunciado 883,6 millones de euros en fondos comprometidos, lo que indica un nuevo incremento.
Estas cifras se refieren a subsidios federales directos y no incluyen fondos estatales, financiación de la UE ni exenciones fiscales. Al mismo tiempo, los datos muestran claramente que el gobierno está destinando sumas sustanciales no solo a sectores tradicionales como la energía y las materias primas, sino también a campos con visión de futuro como los semiconductores.
También resulta interesante analizar otros índices: las empresas del MDAX recibieron un total de 138,4 millones de euros en subvenciones federales en 2025, siendo Thyssenkrupp la principal beneficiaria (alrededor de 95,3 millones de euros). En el SDAX, la financiación federal ascendió a unos 295 millones de euros ese mismo año, correspondiendo a Salzgitter AG la mayor parte, con 262,8 millones de euros. Esto demuestra que las empresas cotizadas medianas y pequeñas también reciben importantes subvenciones si operan en sectores estratégicamente relevantes.
Beneficiarios directos e indirectos: ¿Quiénes se encuentran en la cima de la pirámide de subsidios?
La conocida clasificación de las empresas que más subvenciones reciben entre las que cotizan en el DAX muestra una clara tendencia que favorece a las industrias de alto consumo energético y de importancia sistémica. E.ON encabeza la lista con más de 9.300 millones de euros, seguida de Volkswagen con 6.400 millones de euros, y RWE también figura entre las mayores beneficiarias.
Esta concentración puede explicarse por varios factores:
- Los proveedores de energía y las empresas de infraestructuras son actores clave en la transición energética, que el Estado está promoviendo políticamente y apoyando financieramente.
- Las empresas automovilísticas están experimentando una profunda transformación hacia la electromovilidad y las nuevas tecnologías de propulsión, que está siendo impulsada masivamente por el gobierno, en parte directamente y en parte a través de subvenciones a los consumidores.
- Las empresas individuales actúan como "impulsoras" en proyectos estratégicos, como los semiconductores o las grandes inversiones, y reciben paquetes de financiación de gran volumen en consecuencia.
Además, existen subsidios indirectos que, si bien no se registran directamente como pagos a las empresas, en la práctica respaldan sus modelos de negocio. Un ejemplo destacado es la bonificación ambiental por la compra de automóviles eléctricos, que formalmente beneficia a los hogares, pero de facto estimula la demanda de ciertos productos en la industria automotriz. Los subsidios que figuran en los estados financieros anuales no reflejan estos mecanismos, lo que hace que el panorama general parezca considerablemente más generoso desde la perspectiva de las ONG.
En algunos casos, las subvenciones recibidas superan el 10% del beneficio acumulado antes de impuestos, lo que refuerza la impresión de que los fondos estatales tienen una importancia no solo marginal, sino estructural, para la rentabilidad de las empresas. Esta magnitud es un factor clave que genera críticas por parte de actores de la sociedad civil, quienes la consideran una dependencia perjudicial entre la política y las grandes corporaciones.
La perspectiva de Correctiv y LobbyControl: Casos no denunciados y asimetrías de poder
Mientras que el Instituto de Investigación Flossbach von Storch analiza las cifras de subsidios desde una perspectiva principalmente económica y financiera, organizaciones como Correctiv y LobbyControl se centran más en la transparencia, las estructuras de poder y la supervisión democrática. Ambas organizaciones han señalado repetidamente en los últimos años que los subsidios reportados oficialmente solo reflejan una parte de los beneficios gubernamentales de los que disfrutan las grandes corporaciones.
Las ONG critican tres puntos en particular:
- Falta de transparencia y fragmentación: Las subvenciones se distribuyen a nivel federal, estatal y de la UE, entre diversos ministerios y fondos, lo que dificulta obtener una visión general.
- Privilegios de la política fiscal: Las exenciones fiscales a menudo no se perciben como subsidios, aunque tienen efectos económicamente comparables a las subvenciones directas.
- Influencia política: Las grandes corporaciones cuentan con recursos superiores a la media para ejercer presión e influir en las condiciones de financiación, mientras que el control democrático y el debate público se quedan rezagados.
Correctiv ha destacado repetidamente en sus diversas investigaciones el problema estructural de que las grandes corporaciones se benefician significativamente de los fondos públicos, mientras que su influencia en las decisiones políticas es difícil de discernir. LobbyControl, por su parte, documenta regularmente el poder de presión de las corporaciones y asociaciones en sus estudios —por ejemplo, en la regulación de la UE, la financiación de partidos políticos o en contextos educativos— y muestra cómo los intereses económicos organizan sistemáticamente el acceso a la política.
Por ejemplo, LobbyControl ha señalado que numerosas empresas del DAX proporcionan material didáctico a las escuelas, introduciendo así marcos interpretativos e imágenes en los contextos educativos desde una etapa temprana. Si bien esto no se considera una subvención, forma parte de un ecosistema de influencia más amplio. Además, la organización analizó las donaciones a los partidos políticos y descubrió que no todas las empresas del DAX suelen figurar como grandes donantes, sino que la interacción entre el lobby, la financiación de proyectos y la influencia informal es mucho más compleja.
Desde la perspectiva de una ONG, la "cifra oculta" verdaderamente explosiva no es tanto una suma precisamente identificable, sino más bien la esquiva red de subsidios directos, ventajas fiscales, exenciones regulatorias e influencia de grupos de presión que, en conjunto, crean un acceso privilegiado a los recursos estatales para las grandes corporaciones.
Nuestra experiencia en la UE y Alemania en desarrollo empresarial, ventas y marketing

Nuestra experiencia en la UE y Alemania en desarrollo empresarial, ventas y marketing - Imagen: Xpert.Digital
Áreas de enfoque de la industria: B2B, digitalización (de IA a XR), ingeniería mecánica, logística, energías renovables e industria
Más información aquí:
Un centro temático que ofrece información y experiencia:
- Plataforma de conocimiento que abarca las economías globales y regionales, la innovación y las tendencias específicas de la industria
- Una colección de análisis, perspectivas e información de fondo de nuestras áreas de enfoque clave
- Un lugar para la experiencia y la información sobre los avances actuales en negocios y tecnología
- Un centro para empresas que buscan información sobre los mercados, la digitalización y las innovaciones de la industria
¿Reforma o mantenimiento? Cómo deberían replantearse las subvenciones a las empresas: condiciones para una política industrial sensata
¿Política industrial o clientelismo empresarial? La lógica económica detrás de las subvenciones
Quienes defienden la práctica de las subvenciones argumentan principalmente desde una perspectiva de política industrial. Señalan que, en tiempos de múltiples crisis —desde la pandemia de COVID-19 hasta la guerra en Ucrania—, el Estado tuvo que, y aún tiene que, estabilizar las empresas y garantizar el empleo. Además, argumentan que las subvenciones tienen como objetivo impulsar proyectos de transformación en los ámbitos del clima, la energía y la digitalización, que difícilmente serían viables a la velocidad y escala necesarias sin el apoyo estatal.
Aquí son fundamentales varias líneas de razonamiento:
– Efectos externos: Las inversiones en protección climática, infraestructura o investigación generan efectos positivos que no pueden recuperarse completamente con recursos privados, por lo que la cofinanciación gubernamental puede ser eficiente.
– Competencia por la localización: En un entorno internacional donde otros países también brindan apoyo específico a las empresas, renunciar a los subsidios conlleva la reubicación de industrias clave.
– Relevancia sistémica: Las infraestructuras críticas, como el suministro de energía o la producción de semiconductores, son de tal importancia que el gobierno debe financiar activamente una estructura resiliente en estas áreas.
Por el contrario, se critica que subvencionar a las grandes corporaciones rentables crea incentivos perversos y distorsiona la competencia. Si las empresas pueden contar con financiación pública independientemente de su rentabilidad, disminuye la presión para adaptar estructuras ineficientes o asumir riesgos de forma independiente. Además, existe el riesgo de que las pequeñas y medianas empresas (pymes), que tienen menos acceso a programas de financiación y canales de influencia, se vean perjudicadas en la competencia.
La situación se torna particularmente problemática desde el punto de vista económico cuando los subsidios no están claramente vinculados a inversiones adicionales ni a un progreso cuantificable en la transformación, sino que funcionan principalmente como primas de ubicación o amortiguadores de rentabilidad. Los datos disponibles hasta el momento sugieren que ambas cosas ocurren simultáneamente: sin duda existen proyectos de transformación cofinanciados por el Estado, pero al mismo tiempo, también se realizan altos pagos a los accionistas, mientras que fluyen cantidades significativas de fondos públicos.
Distorsiones ocultas: Competencia, pymes y dinámicas de innovación
Un problema clave, a menudo subestimado, de las cuantiosas subvenciones a las grandes corporaciones es su efecto secundario en la estructura del mercado y la innovación. Cuando las empresas que cotizan en el DAX —que cuentan con economías de escala, poder de mercado y cofinanciación gubernamental— invierten en sectores con gran proyección de futuro, los competidores más pequeños se ven rápidamente relegados al papel de proveedores o son completamente eliminados.
Las posibles consecuencias de esta situación son:
- La concentración del poder innovador en unas pocas grandes empresas aumenta el riesgo de dependencias históricas y monoculturas tecnológicas.
- El acceso al mercado se dificulta para las empresas emergentes que son innovadoras pero que no pueden beneficiarse de los programas gubernamentales en la misma medida.
- Existe una obsesión política y mediática con los "proyectos emblemáticos", mientras que las innovaciones más descentralizadas y a pequeña escala pasan desapercibidas.
Las ONG, en particular, señalan que las políticas de subvenciones rara vez tienen un efecto neutral en la práctica. Las grandes corporaciones cuentan con equipos especializados para revisar los programas de financiación, presentar solicitudes y adaptar los proyectos con precisión a las licitaciones específicas. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) a menudo carecen de esta infraestructura, a pesar de que constituyen la columna vertebral del empleo y la innovación en muchas economías.
Así, el apoyo bienintencionado a la transformación y al conocimiento especializado basado en la ubicación puede convertirse, sin querer, en un apoyo estructural para los grandes actores ya establecidos, debilitando así la dinámica competitiva a largo plazo. Económicamente, esto tiene un efecto ambivalente: a corto plazo, garantiza empleos e inversiones, pero a largo plazo, expone a nuevos modelos de negocio, potencialmente más eficientes o sostenibles, a condiciones menos favorables.
Economía política del panorama de las subvenciones: cabildeo, narrativas y conflictos de legitimidad
Las cifras brutas solo explican una parte de la realidad de los subsidios. Igualmente importante es cómo se legitiman políticamente estos pagos, cómo se presentan en el discurso público y cómo se implementan. Organizaciones como LobbyControl llevan años analizando cómo las corporaciones y asociaciones construyen narrativas que vinculan sus intereses con objetivos generales de bienestar público, como la protección del clima, la seguridad del suministro o la digitalización.
Se observan varios patrones característicos:
- Retórica de crisis: En crisis agudas, la ayuda se comunica inicialmente como medidas de emergencia, que posteriormente se transforman en estructuras de subsidio permanentes.
- Argumento a favor de la ubicación: Las grandes inversiones se presentan como una "oportunidad para la ubicación", al tiempo que se lanzan amenazas implícitas de reubicación si no se reciben fondos públicos.
- Promesas de empleo: Las subvenciones se justifican por la garantía o la creación de puestos de trabajo, aunque los efectos reales sobre el empleo a menudo no están claros o son difíciles de verificar.
Correctiv y otros medios de comunicación de investigación han demostrado repetidamente que una misma corporación presenta versiones diferentes a los políticos, al público y al mercado de capitales, según se trate de obtener subvenciones, mejorar su imagen o cumplir con las expectativas de rentabilidad. Mientras que en los círculos políticos se enfatiza la necesidad de apoyo público, ante los inversores se destaca la rentabilidad y la capacidad de pago de dividendos.
Esta divergencia de narrativas supone un desafío fundamental para la supervisión democrática. Cuando se deciden subvenciones multimillonarias sin criterios ni mecanismos de evaluación claros, transparentes y públicamente verificables, la línea que separa la política industrial legítima del clientelismo empresarial problemático se desdibuja.
Dimensión macroeconómica: Subvenciones, margen presupuestario y conflictos distributivos
A nivel macroeconómico, surge la pregunta de qué usos alternativos podrían tener estos miles de millones y cómo se integran en la estructura general de las finanzas públicas. Los subsidios a las empresas que cotizan en el DAX compiten directamente con las inversiones en infraestructura, educación, sistemas de seguridad social y ayudas para hogares y pequeñas empresas.
Ante un margen fiscal limitado y una política de deuda más restrictiva, estos costes alternativos cobran cada vez más importancia. Cada euro que recibe una empresa rentable en forma de prima por ubicación o subvención a la inversión no puede invertirse simultáneamente en servicios públicos o programas de ayuda más amplios.
Además, las subvenciones a las grandes empresas refuerzan la percepción de trato desigual: mientras que la población en general puede verse afectada por los programas de austeridad, los aumentos de impuestos o las reducciones de prestaciones, persiste la impresión de que las mayores corporaciones disponen de canales y fondos especiales.
Por lo tanto, las ONG advierten sobre una erosión gradual de la legitimidad política. Cuando los ciudadanos perciben que "siempre hay dinero para los poderosos" mientras se recortan los servicios públicos, se crea un terreno fértil para los discursos populistas. Las políticas de subsidios a las empresas que cotizan en el DAX no solo representan un riesgo económico, sino también un riesgo potencial para la democracia.
Objetivos de transformación frente a justicia distributiva: un reajuste necesario
Ante la crisis climática, la transición energética y la disrupción tecnológica, la cuestión no es si el Estado debe impulsar una política industrial, sino cómo. Las cifras y estructuras actuales sugieren que reducirla simplemente a «más o menos subsidios» resulta insuficiente. Las preguntas cruciales son qué condiciones se imponen a los fondos públicos y con qué amplitud se distribuyen los beneficios de la transformación.
Un reajuste económicamente sólido y políticamente viable tendría que tener en cuenta varios aspectos:
– Condicionalidad estricta: Los subsidios deben estar claramente vinculados a objetivos verificables, como la reducción de CO₂, el desempeño en innovación, la calidad del empleo o el desarrollo regional.
– Informes transparentes: Se debe exigir a las empresas que divulguen de forma completa y sistemática el apoyo gubernamental, incluida la ayuda indirecta, en la medida en que sea cuantificable.
– Reparto de los costos de la crisis: Si las empresas reciben apoyo gubernamental durante las crisis, deben, a cambio, contribuir más a la financiación del sector público en los años de prosperidad, por ejemplo, mediante impuestos progresivos o mecanismos de reembolso.
– Mayor enfoque en las PYME: Los programas de apoyo deben diseñarse explícitamente para garantizar que las pequeñas y medianas empresas (PYME) también tengan oportunidades de acceso realistas.
Organizaciones no gubernamentales como Correctiv y LobbyControl impulsan este cambio al destacar las deficiencias en transparencia y exponer las asimetrías de poder. Sus críticas no se dirigen tanto contra todas las formas de apoyo estatal, sino más bien contra una estructura de financiación sesgada que favorece a los actores más grandes e influyentes.
El veredicto de un economista objetivo: Subvenciones sí, pero diferentes, más pequeñas y más transparentes
Desde una perspectiva puramente económica, se puede afirmar que el apoyo gubernamental a las empresas es eficiente y necesario en determinadas situaciones; por ejemplo, para inversiones transformadoras con importantes externalidades positivas, en crisis agudas o para el desarrollo de capacidades estratégicas. El problema del régimen de subvenciones alemán para las empresas que cotizan en el DAX reside menos en la existencia de subvenciones que en su alcance, estructura y falta de transparencia.
Los datos disponibles muestran que las subvenciones a las grandes corporaciones han alcanzado decenas de miles de millones de euros en tan solo unos años, mientras que estas empresas siguen siendo altamente rentables. Al mismo tiempo, los criterios para la concesión, prórroga o ampliación de estos fondos son solo parcialmente transparentes para el público. Las ONG señalan con contundencia que las cifras oficiales solo reflejan de forma incompleta los beneficios reales para el Estado.
Por lo tanto, una reforma racional se centraría en tres puntos: limitar el alcance, priorizar el impacto y maximizar la transparencia. Concretamente, esto implica menos subvenciones generales para la localización de empresas, una vinculación más sólida con objetivos de transformación medibles y la divulgación obligatoria, específica para cada empresa, de todos los beneficios gubernamentales pertinentes.
En estas condiciones, los subsidios pueden ser un instrumento legítimo de la política industrial moderna sin degenerar en un medio encubierto para asegurar beneficios para actores ya poderosos. Sin embargo, sin tales reformas, las estructuras existentes seguirán alimentando la narrativa de un sistema en el que el poder económico y la influencia política se refuerzan mutuamente, a expensas de la competencia, la sostenibilidad fiscal y la aceptación democrática.
















