Las consecuencias económicas de tres años de guerra
Auge armamentístico versus problemas estructurales: ¿Por qué se desmorona el crecimiento de Rusia?
La guerra entre Rusia y Ucrania, que comenzó en febrero de 2022, no solo ha causado enormes pérdidas humanas, sino también daños económicos profundos y duraderos en ambos países. Más de tres años después del inicio de la invasión, la complejidad de las consecuencias económicas se hace evidente. Si bien ambas economías sufren los efectos directos e indirectos del conflicto, han desarrollado diferentes estrategias para afrontar los desafíos económicos.
Ucrania experimentó un drástico colapso de su producción económica durante el primer año de la guerra, con una caída de casi el 30 % de su producto interior bruto. Sin embargo, se estabilizó a partir de 2023 y, desde entonces, ha mostrado tasas de recuperación moderadas. Rusia, por otro lado, se benefició inicialmente de un auge económico relacionado con la guerra, impulsado principalmente por la industria armamentística. La economía rusa creció un 4,1 % tanto en 2023 como en 2024, pero este crecimiento se está desacelerando notablemente y los problemas estructurales son cada vez más evidentes.
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La economía de guerra rusa bajo presión
Desaceleración del crecimiento económico
La economía rusa se encuentra en un punto de inflexión. Tras el fuerte crecimiento de los últimos años, la economía se está desacelerando considerablemente. En enero de 2025, la producción económica total superó su nivel del año anterior en tan solo un 3 %, en comparación con el 4,5 % de diciembre de 2024. El banco central prevé una nueva desaceleración, hasta el 2,9 % para el primer trimestre de 2025, y espera un crecimiento de tan solo entre el 1 % y el 2 % para todo el año.
Este desarrollo es particularmente notable porque el crecimiento de los últimos años se debió principalmente a la enorme expansión de la industria armamentística. La producción manufacturera aumentó un 8,5 % en 2024, pero esto se debió en gran medida al aumento de la producción de armas. Al mismo tiempo, la producción del sector minero y de materias primas cayó un 0,9 %.
Desafíos financieros y problemas estructurales
La financiación de la guerra plantea desafíos cada vez mayores para Rusia. El gasto militar ya aumentó un 42 % en 2024, y el presupuesto de defensa aprobado para 2025 prevé nuevos aumentos masivos. Con 13,5 billones de rublos, esto equivale a aproximadamente 145 000 millones de dólares estadounidenses, un aumento de más del 25 % con respecto al año anterior. Esto significa que el gasto militar representará entre el 7 % y el 8 % del producto interior bruto de Rusia, un récord en la historia postsoviética de Rusia.
Para financiar estos enormes gastos, el gobierno ruso recurre a diversas fuentes. Un hecho especialmente preocupante es el saqueo del fondo de bienestar, del que se retirará el equivalente a 4.800 millones de euros en 2025 para compensar el déficit presupuestario. Este fondo estaba destinado originalmente al sistema de pensiones ruso, y su continuo agotamiento representa una carga significativa para la seguridad social futura.
La inflación y la política monetaria como freno al crecimiento
Un problema clave que enfrenta la economía rusa es la inflación persistente, impulsada por el gasto público relacionado con la guerra. Para combatir la escalada de precios, el banco central ruso elevó temporalmente el tipo de interés clave al 21 %, que actualmente se sitúa en el 18 %. Sin embargo, estas drásticas medidas han tenido importantes repercusiones negativas para el sector privado.
Con tasas de interés tan altas, las pequeñas y medianas empresas (pymes) ya no pueden permitirse préstamos. Muchos consumidores prefieren ahorrar en lugar de gastar o invertir. Esta tendencia está provocando una desaceleración significativa del crecimiento económico fuera del sector de defensa y amenaza con desencadenar una ola de quiebras corporativas que también podría afectar a grandes empresas clave.
Transformación estructural hacia una economía de guerra
La guerra ha provocado una transformación fundamental de la estructura económica rusa. El Estado ha asumido un papel aún más central en la economía y ha abandonado su anterior política fiscal conservadora en favor de mayores déficits. Sin embargo, esta transformación conlleva importantes problemas.
La masiva migración de mano de obra a la industria armamentística, donde se pagan salarios significativamente más altos, ha provocado una grave escasez de mano de obra en otros sectores de la economía. Al mismo tiempo, los costos salariales y crediticios en el sector privado han aumentado considerablemente. Bienes de consumo esenciales como la mantequilla y los huevos no solo se han encarecido, sino que incluso han experimentado escasez temporal.
La economía ucraniana lucha por sobrevivir
Estabilización tras el shock inicial
La economía ucraniana ha demostrado una notable resiliencia tras el dramático colapso del primer año de la guerra. Tras una caída del 28,8 % en 2022, logró crecer un 5,3 % en 2023. Se proyecta un crecimiento de aproximadamente entre el 2,9 % y el 3,5 % para 2024. Esta estabilización es aún más notable dado que se produjo en condiciones de guerra continua, con ataques aéreos casi diarios sobre ciudades e infraestructuras.
Ucrania se adaptó rápidamente a la nueva realidad. Las empresas reubicaron su producción en regiones más seguras del oeste y el centro del país, desarrollaron rutas logísticas alternativas y adoptaron fuentes de energía alternativas. Estas adaptaciones permitieron que la economía funcionara a pesar del conflicto en curso.
Daños masivos por la guerra y destrucción de infraestructura
Los daños directos de la guerra son inmensos y aumentan continuamente. La evaluación de daños y necesidades del Banco Mundial estima que los daños de la guerra para 2024 ascenderán a 155 000 millones de dólares, equivalentes al producto interior bruto actual de Ucrania. La necesidad total de reconstrucción se estima en 524 000 millones de dólares a lo largo de diez años, casi el triple del PIB de 2024.
La destrucción de la infraestructura energética es particularmente dramática. Para 2024, Ucrania contaba con solo un tercio de su capacidad de suministro energético. La mayor central nuclear de Europa, en Zaporiyia, ha estado ocupada por tropas rusas desde marzo de 2022. Además, la ocupación del este de Ucrania dejó bajo control ruso casi la totalidad de sus reservas de carbón y gran parte de sus reservas de gas natural.
La agricultura, un sector tradicionalmente importante de la economía ucraniana, también se ha visto gravemente afectada. Una cuarta parte del territorio ucraniano está minado y dañado por las hostilidades, gran parte del cual era tierra agrícola. Las superficies cultivadas han disminuido de 28,5 millones de hectáreas en 2021 a 22,5 millones de hectáreas en 2023. Aproximadamente la mitad de la maquinaria agrícola ya no está operativa.
Crisis demográfica y escasez de mano de obra
Ucrania se enfrenta a una grave crisis demográfica que está afectando significativamente sus perspectivas económicas a largo plazo. La población ha disminuido en aproximadamente 10 millones de personas, o un 25 %, desde el inicio del conflicto en 2014, incluyendo 8 millones desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022. La fuerza laboral ha disminuido de 17,4 millones en 2021 a alrededor de 14 millones en la actualidad.
Se prevé que esta tendencia empeore. Se estima que hasta 100.000 puestos de trabajo podrían quedar vacantes, especialmente en sectores clave como la logística, el transporte, las tecnologías de la información, la construcción y la agricultura. Para 2033, la demanda de trabajadores cualificados adicionales podría alcanzar los 4,5 millones. La tasa de natalidad se ha desplomado a un hijo por mujer, la más baja de Europa y una de las más bajas del mundo.
Las consecuencias a largo plazo de esta tendencia demográfica son graves. Incluso en escenarios optimistas, los demógrafos predicen una disminución de la población del 21 % para 2052. En el escenario más pesimista, la población podría reducirse hasta en un 31 %.
Financiación mediante ayuda internacional
La estabilidad económica de Ucrania depende en gran medida del apoyo internacional. Más de la mitad de su presupuesto estatal se financia con fondos extranjeros. El presupuesto estatal ucraniano para 2025 prevé unos ingresos de aproximadamente 50.500 millones de euros y unos gastos de alrededor de 85.000 millones. El déficit previsto asciende a 35.400 millones de euros, equivalente al 19,4 % del producto interior bruto.
La partida presupuestaria más importante es la defensa nacional, con un gasto de 48 000 millones de euros, lo que representa más de una cuarta parte del producto económico total del país. Además de estos gastos presupuestarios, Ucrania recibió un promedio de 46 000 millones de dólares estadounidenses anuales en ayuda militar directa entre 2022 y 2024.
Europa se ha consolidado como el principal apoyo de Ucrania. Para febrero de 2025, Europa había movilizado un total de 23 200 millones de euros más en apoyo que Estados Unidos. Tan solo Alemania ha proporcionado a Ucrania ayuda por un total de casi 44 000 millones de euros desde febrero de 2022. Un instrumento clave es el mecanismo de préstamos ERA, que proporciona a Ucrania un total de 45 000 millones de euros en préstamos, financiados con fondos procedentes de activos rusos congelados.
La eficacia de las sanciones occidentales
Régimen integral de sanciones
Las sanciones occidentales contra Rusia abarcan actualmente 18 paquetes y se encuentran entre las sanciones económicas más exhaustivas de la historia. Afectan a diversos sectores de la economía rusa: los sectores energético y financiero, la industria armamentística y la llamada flota en la sombra rusa.
En el sector energético, el precio máximo del crudo ruso se redujo de 60 a 47,60 dólares por barril. La UE impuso un embargo al petróleo ruso transportado por barco y prohibió la importación de productos elaborados con crudo ruso refinado en terceros países. Además, 444 buques de la flota paralela rusa fueron sometidos a restricciones de acceso a puertos y prohibiciones de servicio.
En el sector financiero, 13 bancos más fueron excluidos del sistema de comunicación financiera SWIFT y se prohibieron las transacciones de tres instituciones financieras rusas. Se congelaron activos rusos por valor de más de 300 000 millones de euros.
Efecto a medio plazo de las sanciones
Las sanciones ciertamente han tenido un efecto, aunque no en la medida inicialmente esperada. La economía rusa se ha vuelto significativamente más vulnerable a las perturbaciones externas. Si los ingresos por exportaciones disminuyen, el banco central ruso echaría mucho de menos sus reservas de divisas congeladas y poco podría hacer para contrarrestar un desplome del rublo.
A largo plazo, Rusia sufrirá enormemente debido a que las sanciones han vuelto al país tóxico para los inversores extranjeros. Incluso los inversores chinos no muestran actualmente interés en compromisos económicos a largo plazo en Rusia, ya que los vínculos con Occidente siguen siendo más importantes. La expropiación de empresas occidentales por parte del gobierno ruso ha hecho que el país pierda atractivo como destino de inversión durante mucho tiempo.
El desafío de la Flota de las Sombras
Un problema clave para la aplicación de las sanciones es la flota en la sombra de Rusia. Esta flota consta de aproximadamente entre 650 y 1200 buques con estructuras de propiedad poco transparentes, que se utilizan para eludir las sanciones. Durante los últimos seis meses, la flota ha crecido a un promedio de 30 buques al mes, tres veces más rápido que en 2024.
Mientras que en la primavera de 2022 alrededor del 20 % de las exportaciones petroleras rusas se realizaban en petroleros sin conexión con países occidentales, la participación de la flota paralela se sitúa ahora entre el 85 % y el 90 % en el caso del crudo. Desde la introducción del límite de precios, Rusia ha obtenido casi 15 000 millones de euros en ingresos adicionales por las exportaciones de crudo a través de los petroleros de la flota paralela.
Operar buques de la flota en la sombra es sumamente lucrativo. Un solo buque puede generar entre 30 y 40 millones de dólares en tan solo un año, mientras que la compra de petroleros usados cuesta alrededor de 12 millones de dólares. Estos enormes márgenes de beneficio explican el rápido crecimiento de la flota en la sombra a pesar de los riesgos.
Centro de Seguridad y Defensa - Asesoramiento e Información
El Centro de Seguridad y Defensa ofrece asesoramiento especializado e información actualizada para apoyar eficazmente a empresas y organizaciones en el fortalecimiento de su papel en la política europea de seguridad y defensa. En estrecha colaboración con el Grupo de Trabajo de Defensa SME Connect, promueve especialmente a las pequeñas y medianas empresas (pymes) que desean desarrollar aún más su capacidad de innovación y competitividad en el sector de la defensa. Como punto de contacto central, el Centro crea un puente crucial entre las pymes y la estrategia europea de defensa.
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Estrategias y medidas para la perseverancia
Estrategias de adaptación rusas
Rusia ha desarrollado diversas estrategias para mitigar el impacto económico de la guerra y las sanciones. La más importante es la mencionada transición hacia una economía de guerra con una inversión estatal masiva en la industria de defensa. Sin embargo, esta política de keynesianismo militar ha llegado a sus límites y está provocando distorsiones estructurales.
Para financiar la guerra, Rusia ha creado un plan de financiación prácticamente secreto. Desde febrero de 2022, el Estado ha asumido préstamos relacionados con la guerra de los bancos rusos mediante una legislación especial. El gobierno ruso establece las condiciones de estos préstamos, que luego se destinan a empresas que producen material bélico. Estos gastos ocultos son una de las principales causas de la alta inflación y los consiguientes altos tipos de interés.
Otro elemento importante es la mayor cooperación económica con China y otros países no occidentales. La guerra ha transformado a Rusia en una economía más cerrada y más dependiente de China. Esta nueva orientación permite adquirir tecnologías y bienes occidentales indirectamente y desarrollar mercados alternativos para las materias primas.
Estrategias de supervivencia ucranianas
Ucrania ha realizado ajustes notables para mantener su economía en marcha en tiempos de guerra. La estrategia más importante es la redistribución espacial de la actividad económica. Ya en 2014, la capacidad de producción comenzó a trasladarse de las regiones orientales a las occidentales y centrales, un proceso que se intensificó tras la invasión a gran escala de 2022.
Las empresas desarrollaron nuevas rutas logísticas para sortear el bloqueo de las rutas comerciales tradicionales. El corredor marítimo ucraniano mejoró la logística, aunque se prevé que las exportaciones se mantengan bajas en 2025. Muchas empresas adoptaron fuentes de energía alternativas y desarrollaron sistemas energéticos descentralizados para ser menos vulnerables a los ataques a la infraestructura energética centralizada.
Un aspecto importante es la movilización de recursos internos. A pesar de la guerra, se ha mantenido un nivel de inversión económica notablemente alto, con tasas de crecimiento anual de entre el 10 % y el 50 %. Estas cifras superan con creces las tasas de crecimiento del PIB y demuestran una firme convicción en la protección del territorio y en la paz.
Medidas de apoyo internacional
La comunidad internacional ha desarrollado amplias medidas de apoyo para Ucrania. Además de la ayuda financiera y militar directa, se han creado innovadores mecanismos de financiación. El mecanismo de préstamos ERA utiliza los fondos procedentes de activos rusos congelados para financiar la defensa y la reconstrucción de Ucrania.
Ya se han elaborado planes concretos para la reconstrucción. Ucrania estima el coste total en más de 850 000 millones de euros a lo largo de un período de 14 años. La financiación se proporcionará a través de dos fondos: un fondo ucraniano, gestionado por Kiev, con más de 460 000 millones de euros procedentes de activos rusos confiscados, y un segundo fondo con casi 400 000 millones de euros procedentes de inversiones privadas.
Europa ha asumido un papel destacado en la prestación de apoyo. Alemania, Francia, Italia y Polonia, junto con la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiones, han puesto en marcha el Fondo Europeo de Inversión para la reconstrucción de Ucrania. Con un capital inicial de 220 millones de euros, el fondo aspira a movilizar alrededor de 500 millones de euros para 2026.
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Previsiones económicas e impactos a largo plazo
Perspectivas económicas rusas
Las previsiones para el desarrollo económico ruso son sistemáticamente pesimistas. Los institutos internacionales prevén un crecimiento de tan solo entre el 1,0 % y el 2,0 % para 2025, en comparación con el 4,1 % de los dos años anteriores. El Instituto Kiel para la Economía Mundial incluso predice tan solo el 1,5 % para 2025 y el 0,8 % para 2026. El Fondo Monetario Internacional es aún más pesimista, ya que prevé un crecimiento de tan solo el 0,9 % para 2025.
Esta desaceleración se debe principalmente a la drástica congelación de la política monetaria del banco central ruso. Los elevados tipos de interés, actualmente en el 18%, están asfixiando la economía, ya que los préstamos se están volviendo inasequibles y amenaza con una ola de quiebras que podría afectar incluso a las grandes empresas.
A largo plazo, el desarrollo económico de Rusia se quedará cada vez más atrás de lo que el país podría haber logrado sin la guerra y las sanciones. Considerando el potencial de crecimiento económico perdido, la guerra podría incluso costarle a Rusia 1,3 billones de dólares, si se extrapola cómo habría evolucionado el crecimiento para 2026.
Perspectivas económicas de Ucrania
Las previsiones a corto plazo para Ucrania también son moderadas. Se prevé un crecimiento económico de tan solo alrededor del 2 % para 2025, en comparación con el año anterior. El Instituto de Estudios Económicos Internacionales de Viena incluso anticipa un mayor deterioro de las perspectivas económicas, principalmente debido a la destrucción de infraestructuras críticas y al agravamiento de la escasez de mano de obra.
Incluso con supuestos optimistas, se espera que el PIB real en 2025 se sitúe aproximadamente un 20 % por debajo del nivel de preguerra de 2021. No se prevé un retorno a los niveles de preguerra hasta 2033, como muy pronto. En general, se espera que la economía ucraniana se mantenga un 17 % por debajo de su nivel de preguerra en términos reales en 2026.
Sin embargo, las consecuencias a largo plazo son aún más graves. La crisis demográfica marcará a Ucrania durante décadas. La población ha disminuido de 51,9 millones en 1991 a aproximadamente 37,6 millones en 2023. Si se considera solo el territorio controlado por el gobierno, la cifra es aún menor: tan solo 32,6 millones.
La reconstrucción como oportunidad
A pesar de los enormes desafíos, la reconstrucción planificada de Ucrania también ofrece oportunidades para el desarrollo económico sostenible. Los conceptos de reconstrucción se basan en gran medida en energías renovables y tecnologías verdes. Ciudades como Trostianets, en la región de Sumy, aspiran a convertirse en ciudades modelo verdes y a convertir completamente su suministro energético a fuentes renovables.
Ucrania posee un potencial significativo para localizar capacidades de producción en cadenas de valor verdes como la energía solar, la energía eólica y la tecnología de baterías. La combinación de materias primas nacionales, una mano de obra cualificada y la demanda de la UE podría contribuir a la recuperación económica y a la integración en las cadenas de suministro europeas.
El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo ha presentado un mecanismo para mitigar los riesgos de las energías renovables en Ucrania, diseñado para proteger a los inversores de las fluctuaciones de precios en el mercado eléctrico ucraniano. Estos instrumentos son cruciales para movilizar la inversión privada en la reconstrucción.
La resiliencia económica de ambos países
Tras más de tres años de guerra, ambas economías muestran resiliencia, pero también debilidades estructurales. Rusia se benefició inicialmente del auge económico provocado por la guerra, pero ahora enfrenta importantes problemas estructurales. La transición a una economía de guerra impulsó el crecimiento a corto plazo, pero obstaculizó los objetivos de crecimiento a largo plazo y generó un desequilibrio en la economía.
Ucrania ha demostrado una notable capacidad de adaptación tras el impacto inicial y ha estabilizado su economía. Sin embargo, sigue dependiendo en gran medida del apoyo internacional y enfrenta enormes desafíos demográficos y de infraestructura.
Ambos países pueden sostener económicamente la guerra durante un tiempo, aunque a costos muy diferentes. Rusia cuenta con mayores reservas financieras, pero sufre las distorsiones estructurales de una economía de guerra y un creciente aislamiento internacional. Ucrania es más vulnerable, pero recibe apoyo internacional continuo y ya ha adaptado su economía a las condiciones de la guerra.
A largo plazo, la guerra supondrá enormes costes para ambos países. Para Rusia, esto supone un mayor aislamiento de la economía global y problemas estructurales que persistirán durante años tras el fin de la guerra. Para Ucrania, se trata nada menos que de la reconstrucción completa del país bajo condiciones demográficas y económicas completamente nuevas. El apoyo internacional será crucial no solo para estabilizar a Ucrania, sino también para modernizarla de forma sostenible.
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