¿612 millones de euros para proyectos de género? El verdadero problema de gasto del Estado: impuestos récord en el país, millones para el extranjero
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Prefiere Xpert.Digital en GoogleⓘPublicado el: 21 de agosto de 2026 / Actualizado el: 21 de agosto de 2026 – Autor: Konrad Wolfenstein

¿612 millones de euros para proyectos de género? El verdadero problema de gasto del Estado: impuestos récord en el país, millones para el extranjero. Imagen: Xpert.Digital
A pesar de las arcas vacías: ¿Por qué millones siguen fluyendo hacia proyectos feministas incluso bajo el mandato de Merz?
La polémica de los 612 millones de euros: ¿Está el Estado recortando el gasto destinado a sus ciudadanos y distribuyendo el dinero en el extranjero?
Teatro queer y ecofeminismo: ¿Qué se esconde realmente tras los millones de dólares en ayuda al desarrollo?
Mientras los ciudadanos y las empresas alemanas sufren las consecuencias de impuestos récord, una burocracia paralizante y altos costos energéticos, los políticos suelen alegar falta de fondos públicos cuando se trata de medidas de ayuda urgentes. Sin embargo, un análisis reciente pone en duda esta versión para muchos: el gobierno gastó recientemente alrededor de 612 millones de euros en proyectos de desarrollo internacional cuyo objetivo principal es la igualdad de género, desde políticas locales ecofeministas en Asia hasta proyectos de teatro queer. Si bien esta suma representa solo una fracción del gigantesco presupuesto federal, toca una fibra sensible en la sociedad. Esta aparente contradicción plantea una pregunta fundamental que va mucho más allá de la política exterior feminista: ¿Tiene Alemania realmente un problema de ingresos o simplemente prioridades de gasto equivocadas?
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En Alemania, pocos temas generan tanta indignación como la cuestión de cómo el Estado gasta su dinero mientras las empresas sufren las consecuencias de los altos impuestos, la burocracia y los elevados costes energéticos. El detonante del último debate es un análisis de datos del "Neue Zürcher Zeitung", según el cual Alemania gastó alrededor de 612 millones de euros en 2025 en proyectos de desarrollo donde la igualdad de género se definió como objetivo principal. El año anterior, la cifra fue de 704 millones de euros, lo que representa una disminución de aproximadamente el 13 %. A pesar de este descenso, la proporción de dichos proyectos en el presupuesto total de desarrollo se mantuvo prácticamente constante en el 5,4 %, frente al 5,6 % del año anterior. Estas cifras son las más altas registradas hasta 2024 y demuestran que, a pesar del cambio de gobierno a Friedrich Merz, apenas se ha observado un cambio real en las políticas.
¿Qué se esconde realmente tras el sensacionalista titular?
El resumen, ampliamente difundido, de que se trata simplemente de gastos para proyectos de género es demasiado simplista y puede crear una imagen distorsionada. El Ministerio Federal de Asuntos Exteriores y el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo registran todos los proyectos cuyo objetivo principal es la igualdad de género, que pueden incluir, entre otras cosas, la protección de las mujeres contra la violencia, la mejora de la atención sanitaria, la educación de las niñas, la participación económica y el fortalecimiento de los derechos de las mujeres. Sin embargo, actualmente no existe una tabla completa y de acceso público con la lista de proyectos, los importes exactos de la financiación y la evaluación de los resultados, lo que significa que la cifra de 612 millones de euros se basa en un análisis periodístico y no en estadísticas oficiales y exhaustivas del gobierno. Esto no altera la validez fundamental de la crítica, pero deja claro que es necesario un análisis más matizado antes de descartarla como un proyecto puramente ideológico.
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Proyectos individuales específicos que proporcionan material para el debate
Además del monto total de la financiación, son principalmente los proyectos individuales de gran repercusión los que atraen la atención y alimentan el debate. Por ejemplo, en Indonesia, se están utilizando alrededor de 392.000 € para apoyar enfoques ecofeministas en la política local. Las políticas de desarrollo feminista en Armenia, Colombia, Ruanda y Túnez recibirán un total de 10 millones de € en apoyo hasta 2027, mientras que otros 20 millones de € están destinados a actores de la sociedad civil locales y regionales involucrados en la transformación feminista en África hasta 2028. Además, alrededor de 1,1 millones de € se destinaron a una organización internacional que agrupa a organizaciones LGBTQ+ en 2026. Un ejemplo particularmente llamativo es un proyecto teatral financiado con temática queer en Macedonia del Norte, que algunos en la esfera pública consideran una prueba de las prioridades completamente equivocadas de la ayuda al desarrollo alemana. Estos casos individuales son pocos, pero tienen un impacto simbólico considerable porque son fáciles de comunicar y están cargados de emoción.
La base estratégica detrás de las cifras
Estos gastos no son accidentales, sino el resultado de una decisión política deliberada iniciada en 2023 bajo la dirección de la entonces ministra de Desarrollo, Svenja Schulze (SPD). Con la estrategia "Política de Desarrollo Feminista para Sociedades Justas y Fuertes en Todo el Mundo", el Ministerio lanzó un programa basado en las llamadas "tres R": fortalecimiento de los derechos, los recursos y la representación de las mujeres y otros grupos desfavorecidos. Se fijó como objetivo que, para 2025, exactamente el 93 % de todos los nuevos fondos para proyectos comprometidos por el Ministerio contribuyeran a la igualdad de género, mientras que la proporción de proyectos con la igualdad como objetivo principal explícito se duplicaría hasta el 8 %. El Ministerio Federal de Asuntos Exteriores perseguía un objetivo similar, con el fin de destinar el 85 % de su financiación de proyectos a iniciativas con perspectiva de género y el 8 % a iniciativas de transformación de género para 2025. En el ejercicio fiscal de 2023, el 87,4 % de los fondos del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, equivalentes a aproximadamente 4800 millones de euros, ya se clasificaban como presupuestos con perspectiva de género según estos criterios, de los cuales el 69 % se clasificaban como con perspectiva de género y el 2,3 % como de transformación de género. Estas cifras ilustran que los tan comentados 612 millones de euros representan solo la punta del iceberg de un sistema mucho más amplio de directrices para la integración de la perspectiva de género en la política exterior y de desarrollo alemana, que ahora impregna prácticamente todo el presupuesto.
Entre las medidas de austeridad y la continuidad ideológica
Curiosamente, si bien el gobierno alemán de Friedrich Merz anunció retóricamente un cambio de rumbo en la política de desarrollo y se propuso alinear la financiación más estrechamente con los intereses estratégicos alemanes, los requisitos de cuotas subyacentes permanecen prácticamente inalterados. Un portavoz del ministerio responsable confirmó, a petición de los medios, que la política de desarrollo seguirá teniendo una orientación feminista, con dos cuotas que se utilizarán en el futuro: una cuota objetivo secundaria del 85 % y una cuota objetivo primaria del 8 % para proyectos de igualdad de género. Al mismo tiempo, el presupuesto general del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) se ha reducido drásticamente en los últimos años, pasando de casi 13.800 millones de euros en 2022 a una cifra proyectada de menos de 10.000 millones de euros en 2026, lo que representa una disminución de aproximadamente el 30 %. Ya se habían previsto recortes de 940 millones de euros en el presupuesto del BMZ para el ejercicio fiscal de 2025, que afectarían particularmente a los programas en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, por ejemplo, mediante una reducción de 7,5 millones de euros en la financiación del Fondo de Población de las Naciones Unidas. La contradicción, por lo tanto, no reside en el hecho de que no se estén realizando recortes en absoluto, sino más bien en el hecho de que, dentro de un presupuesto general cada vez menor, la proporción relativa del gasto relacionado con la igualdad apenas disminuye, mientras que otras áreas, que los críticos consideran más importantes, como la ayuda tradicional a la infraestructura o el desarrollo económico, se están recortando de forma más significativa.
El verdadero meollo de la crítica: no es un problema de ingresos, sino un problema de gastos
La contundente afirmación de que Alemania no tiene un problema de ingresos, sino de gasto y prioridades, se ve respaldada sin duda por un análisis de la estructura general de sus finanzas públicas. La carga tributaria y de cotizaciones de Alemania alcanzó un máximo histórico en 2025, situándose en casi el 42 % de su producto interior bruto (PIB). Con tipos impositivos sobre las empresas superiores al 30 %, Alemania ocupa el tercer lugar entre todos los países de la OCDE, muy por encima de la media de la OCDE, que es de tan solo el 23,9 %. El tipo impositivo efectivo, cercano al 27 %, también se encuentra entre los más altos de toda la organización. A esto se suma una considerable carga burocrática, que la Oficina Federal de Estadística estimó recientemente entre 62.500 y 64.000 millones de euros anuales para la economía alemana. Sin embargo, el Instituto ifo estima que el coste económico total de las regulaciones burocráticas, incluidos los efectos indirectos, asciende a 146.000 millones de euros anuales, lo que corresponde a aproximadamente el 3,4 % del PIB. El propio gobierno alemán se ha fijado el objetivo de reducir los costes burocráticos directos para las empresas en un 25%, o unos 16.000 millones de euros, durante esta legislatura, lo que demuestra que incluso los organismos oficiales reconocen la necesidad de actuar. En estos términos, la frecuente falta de margen de maniobra financiera en materia de desgravaciones fiscales para empresas o ciudadanos resulta realmente cuestionable, sobre todo cuando se destinan simultáneamente cientos de millones de euros a programas internacionales comparativamente marginales.
Resumen del presupuesto federal de 2026
Un análisis de la estructura general del presupuesto federal permite contextualizar el debate en términos cuantitativos. Para 2026, el gobierno federal prevé un gasto total de 524.500 millones de euros, un incremento de aproximadamente 31.300 millones de euros, o el 6,3%, respecto al año anterior. La mayor partida de gasto sigue siendo, con diferencia, la seguridad social, que incluye las políticas de familia, juventud y mercado laboral, con 245.100 millones de euros, lo que representa el 46,7% del gasto total destinado a prestaciones sociales. El gasto en defensa ocupa el segundo lugar, con unos 100.900 millones de euros, y su porcentaje ha aumentado casi un 50%, pasando del 12,2% en 2024 al 17,8%, el porcentaje más alto desde 1989. En este contexto, los 612 millones de euros asignados a proyectos de igualdad en la cooperación al desarrollo parecen una proporción ínfima, muy inferior al 1% del presupuesto federal total. Por lo tanto, la crítica real no se dirige tanto contra la relevancia fiscal absoluta de esta suma, sino contra su efecto simbólico y comunicativo en un momento en que muchos ciudadanos y empresas tienen la impresión de que en otros lugares se está practicando una frugalidad extrema.
| Figura clave | Valor |
|---|---|
| Gasto en proyectos de género 2025 | 612 millones de euros |
| Gasto en proyectos de género 2024 | 704 millones de euros |
| Porcentaje del presupuesto de desarrollo 2025 | 5,4 por ciento |
| Gasto total del presupuesto federal 2026 | 524.500 millones de euros |
| Gasto social 2026 | 245.100 millones de euros (46,7 por ciento) |
| Gasto en defensa 2026 | 100.900 millones de euros (17,8 por ciento) |
| Tipo impositivo y de cotización en Alemania en 2025 | casi el 42 por ciento del PIB |
| Costes burocráticos para las empresas por año | aproximadamente entre 62.5 y 64 mil millones de euros |
Por qué el simbolismo suele tener un efecto más fuerte que el número en sí
Desde la perspectiva de la economía de la comunicación, la indignación en torno a los 612 millones de euros se explica fácilmente, aunque la suma sea marginal en relación con el presupuesto estatal total. La gente rara vez evalúa el gasto público en función de su proporción relativa en el presupuesto total, sino más bien en función de la legitimidad y la comprensibilidad percibidas de su propósito. Un proyecto teatral multimillonario en el extranjero con temática queer, o un estudio sobre el número de géneros en un país lejano, puede sensacionalizarse en las redes sociales, creando un fuerte contraste emocional con experiencias cotidianas como el aumento de los precios de la energía, las escuelas en mal estado o los puentes cerrados en el país. Esta brecha de percepción entre la relevancia fiscal y la injusticia percibida es un elemento central de la política fiscal moderna y es explotada deliberadamente por actores políticos de todos los bandos para moldear o contrarrestar la opinión pública. Los empresarios y empleados que se enfrentan a diario con impuestos crecientes y cargas regulatorias encuentran incluso pequeños gastos con carga ideológica particularmente provocadores, aunque otras partidas presupuestarias sean mucho mayores.
Una mirada a los próximos años y a las consecuencias estructurales
El plan financiero a medio plazo del gobierno federal muestra que se prevé que el gasto total aumente significativamente, de 524.500 millones de euros en 2026 a 555.400 millones de euros en 2027 y, finalmente, a 635.400 millones de euros en 2030. Al mismo tiempo, se espera que el endeudamiento neto aumente de 98.000 millones de euros en 2026 a 167.300 millones de euros en 2030, lo que indica un incremento de la deuda a pesar del aumento de los ingresos fiscales, que se prevé que crezcan de 387.200 millones de euros en 2026 a 437.300 millones de euros en 2030. Cabe destacar que se espera que la proporción del gasto social disminuya del 46,7% en 2026 al 43,0% en 2027 y se mantenga en ese nivel, lo que sugiere que, al menos en la categoría de mayor gasto, se está buscando cierto grado de consolidación. En lo que respecta a la cooperación al desarrollo en su conjunto, la presión constante para recortar gastos implica que es probable que los importes absolutos destinados a proyectos de igualdad sigan disminuyendo, sin que se produzca ningún cambio en la dirección estratégica fundamental ni en los objetivos de cuotas subyacentes, siempre que los planes de acción correspondientes no se retiren oficialmente por motivos políticos.
Una evaluación objetiva del debate
La controversia en torno a los 612 millones de euros revela, en última instancia, un problema estructural más profundo en la política fiscal alemana que va mucho más allá del debate específico sobre la igualdad de género. En esencia, la cuestión no radica en si la política de desarrollo feminista es intrínsecamente sensata o errónea —un tema que merece un amplio debate político y académico—, sino en que la reiterada alegación de falta de margen financiero resulta difícil de sostener dada la estructura presupuestaria actual. Alemania tiene una de las cargas tributarias y de cotizaciones más elevadas de todas las naciones industrializadas y, al mismo tiempo, gasta sumas considerables año tras año en programas cuya prioridad sobre desafíos internos más urgentes, como el mantenimiento de infraestructuras, la educación o las ayudas económicas específicas, es, cuanto menos, cuestionable. Por lo tanto, un debate político honesto debería centrarse menos en proyectos simbólicos individuales y más en aclarar fundamentalmente las prioridades que el Estado pretende establecer y cómo las justifica de forma transparente y comprensible ante sus ciudadanos, en lugar de simplemente alegar falta de fondos ante cada solicitud de desgravación fiscal, mientras que en otros lugares cientos de millones de euros siguen destinándose a proyectos extranjeros con motivaciones ideológicas.

















