Una semana después de que la Asociación China de Fabricantes de Automóviles informara del primer descenso anual en las ventas de automóviles en China en más de dos décadas, la Oficina Nacional de Estadística de China nuevos datos que evidencian la debilidad de la segunda economía más grande del mundo. Según estimaciones preliminares, el producto interno bruto (PIB) del país creció un 6,6% el año pasado. Si bien esto suena impresionante desde una perspectiva estadounidense o europea, para la economía china, que antes experimentaba un auge, se aplican otros parámetros: el 6,6% representa la tasa de crecimiento más baja desde 1990.
La débil demanda interna, sumada al efecto de enfriamiento de la guerra comercial con Estados Unidos sobre las exportaciones, contribuyó a la desaceleración y continuó la tendencia a la baja de varios años (con la sorprendente excepción de 2017). La semana pasada, el gobierno chino anunció un paquete de estímulo de 1,3 billones de yuanes (193.000 millones de dólares) para impulsar la economía, la última de una serie de medidas adoptadas recientemente para evitar un colapso total del crecimiento del país.
La economía china es objeto de un seguimiento internacional minucioso, ya que muchas empresas internacionales la consideran un mercado clave para alcanzar sus propios objetivos de crecimiento. Apple redujo recientemente su previsión de ingresos para el trimestre vacacional, alegando la baja demanda en el mercado chino como principal causa de sus bajos resultados.
Una semana después de que la Asociación de Fabricantes de Automóviles de China informara del primer descenso anual en las ventas de automóviles en China en más de dos décadas, la Oficina Nacional de Estadística de China publicó nuevos datos que apuntan a la debilidad de la segunda economía más grande del mundo. Según estimaciones preliminares, el producto interno bruto (PIB) del país creció un 6,6% el año pasado. Si bien esto suena muy bien desde una perspectiva estadounidense o europea, se aplican otros criterios a la economía china, que antes experimentaba un auge, donde el 6,6% representa la tasa de crecimiento más baja desde 1990.
La débil demanda interna, sumada al efecto de enfriamiento de la guerra comercial con Estados Unidos sobre las exportaciones, contribuyó a la desaceleración, continuando una tendencia a la baja que se viene dando desde hace varios años (con la sorprendente excepción de 2017). La semana pasada, el gobierno chino anunció un paquete de estímulo de 1,3 billones de yuanes (193.000 millones de dólares) para impulsar la economía, la última de varias medidas adoptadas recientemente para evitar un colapso total del crecimiento del país.
La economía china es objeto de un seguimiento internacional minucioso, ya que muchas corporaciones internacionales la consideran un mercado clave para alcanzar sus propios objetivos de crecimiento. Apple revisó recientemente a la baja sus previsiones de ingresos para el trimestre vacacional, señalando la débil demanda en el mercado chino como el principal factor de su decepcionante rendimiento.


