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Monitor de Riesgos 2026: De la exageración a la amenaza de miles de millones de dólares: por qué la IA es ahora el mayor riesgo empresarial

Monitor de Riesgos 2026: De la exageración a la amenaza de miles de millones de dólares: por qué la IA es ahora el mayor riesgo empresarial

Monitor de Riesgos 2026: De la exageración a la amenaza de miles de millones de dólares: por qué la IA es ahora el mayor riesgo empresarial. Imagen: Xpert.Digital

Pérdida de control en la cúpula directiva: Los 5 mayores riesgos para la economía alemana

Inteligencia artificial en lugar de protección climática: ¿Qué es lo que realmente temen los miembros del consejo del DAX en 2026?

Optimismo engañoso: lo que los directores ejecutivos alemanes ocultan sistemáticamente en sus informes anuales y por qué las mayores corporaciones alemanas se sienten repentinamente impotentes

El panorama empresarial alemán en 2026 se encuentra en una situación paradójica: mientras que los altos directivos muestran una confianza inquebrantable en sus apariciones públicas y presentaciones, los informes de riesgo reales de las empresas del DAX, MDAX y SDAX revelan una pérdida de control sin precedentes. El nuevo "Monitor de Riesgos 2026" expone sin concesiones cómo las amenazas externas, como los ciberataques, las regulaciones restrictivas y las crisis geopolíticas, impulsan cada vez más a las empresas, mientras que los mecanismos de control operativo están fallando.

Resulta particularmente alarmante el drástico cambio en dos cuestiones globales de futuro: la inteligencia artificial está pasando de ser una mera herramienta para mejorar la eficiencia a un riesgo tangible y potencialmente ruinoso para los balances. Al mismo tiempo, el cambio climático está siendo prácticamente silenciado en los consejos de administración, una maniobra peligrosa que responde más al clima político actual que a la amenaza física y económica real. El análisis exclusivo de 138 informes anuales revela una profunda brecha de comunicación entre el discurso de liderazgo de los directores ejecutivos y la dura realidad que se vive en el corazón de la economía alemana. Este hallazgo debe servir de advertencia para inversores, reguladores y Alemania como centro de negocios.

Monitor de Riesgos 2026: Cuando la incertidumbre se convierte en estrategia

Cómo la IA está reconfigurando el panorama de riesgos y cómo el cambio climático está desapareciendo silenciosamente de los consejos de administración

En 2026, las empresas cotizadas en Alemania comunicarán sus riesgos empresariales con un nivel de detalle sin precedentes. Los informes de riesgo de los índices DAX, MDAX y SDAX dejarán de ser meros informes anuales rutinarios para reflejar un cambio fundamental en la autopercepción corporativa: la capacidad percibida para actuar disminuye, mientras que la dependencia de factores externos aumenta. Este diagnóstico es la principal conclusión del Risk Monitor 2026, una colaboración científica entre la Universidad de Hohenheim y la consultora de comunicación Crunchtime Communications, que analizó los informes anuales de 138 de las 160 empresas que cotizan en los índices DAX, MDAX y SDAX.

Lo más destacable del informe de este año es que cinco categorías de riesgo han superado el 90 %, en comparación con solo dos en 2025. No se trata de un cambio estadístico marginal, sino de una señal estructural. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial aparece por primera vez como una categoría de riesgo independiente en una cuarta parte de todos los informes anuales, mientras que el cambio climático se desploma 19 puntos porcentuales, hasta el 56 %. En conjunto, estas dos tendencias reflejan un panorama político cambiante, avances tecnológicos acelerados y un entorno empresarial que opera bajo una presión estructural constante.

Cinco riesgos que casi todos mencionan: El nuevo consenso de pérdida de control

Los informes de riesgo de 2026 muestran una notable homogeneidad. Los cambios regulatorios y los incidentes cibernéticos encabezan la lista con un 96 % cada uno, sin cambios respecto al año anterior y, por lo tanto, en un nivel que deja poco margen para un mayor aumento. Los temas financieros, como los riesgos cambiarios y de tipo de cambio, así como las variaciones de los tipos de interés, han aumentado 10 puntos porcentuales, alcanzando también el 96 %, un hecho que no sorprende dadas las continuas incertidumbres en materia de política monetaria y los efectos persistentes de las fricciones comerciales globales.

Los acontecimientos geopolíticos aumentaron 7 puntos porcentuales, hasta el 93%, mientras que los asuntos legales y de cumplimiento también subieron 10 puntos porcentuales, hasta el 93%; ambas categorías están directamente vinculadas al endurecimiento de los requisitos regulatorios y a la actual crisis geopolítica. La guerra en Ucrania, el conflicto en Oriente Medio y la impredecible política económica exterior de Estados Unidos conforman un triángulo geopolítico que afecta a prácticamente todas las empresas orientadas a la exportación en el mercado de capitales alemán. El Instituto Alemán de Economía (IW) describe acertadamente esta compleja situación para 2026: Las perspectivas económicas relativamente positivas de finales de 2025 se esfumaron con el resurgimiento del conflicto en Oriente Medio, los bloqueos de rutas marítimas clave y las nuevas perturbaciones de precios en los niveles de producción y consumo.

Lo que estos cinco riesgos principales tienen en común es su incontrolabilidad estructural desde una perspectiva corporativa. No se trata de cuellos de botella operativos que puedan solucionarse mediante la optimización de procesos o la inversión. Las regulaciones se originan en Bruselas y Berlín, la escalada geopolítica en Moscú, Teherán o Washington, y los ciberataques en el submundo digital. Las empresas son víctimas de estas fuerzas, no quienes las moldean. Esta constatación —por trivial que parezca— tiene profundas consecuencias para la gestión estratégica y, en particular, para la comunicación con las partes interesadas.

El Barómetro de Riesgos 2026 de Allianz, que se basa en encuestas a más de 3.300 expertos en riesgos de 97 países, confirma en gran medida este panorama: los incidentes cibernéticos lideran la clasificación mundial de riesgos por quinto año consecutivo, mientras que los cambios regulatorios en Alemania han ascendido al tercer lugar, lo que evidencia la particular sensibilidad regulatoria de las pymes y las empresas cotizadas alemanas.

El retroceso de lo factible: los riesgos operacionales pierden importancia

Si bien predominan las limitaciones sistémicas externas, los riesgos sobre los que las empresas tienen control directo están disminuyendo. La escasez de mano de obra calificada baja del 81 % al 74 %, los cuellos de botella en la producción y el suministro disminuyen del 73 % al 60 %, y el cambio en el comportamiento del cliente cae del 73 % al 58 %. A primera vista, esto podría parecer una buena noticia, pero tras un análisis más detallado, la situación es compleja.

La disminución de la escasez de mano de obra cualificada no se debe principalmente a estrategias de reclutamiento exitosas ni a una mayor atracción de empresas. KfW Research muestra que la proporción de empresas afectadas por la escasez de mano de obra cualificada ha caído al 21 %, principalmente porque la persistente debilidad económica frena la demanda de personal. Estructuralmente, el problema persiste: las tendencias demográficas, la falta de capacidad de inmigración y la insuficiente capacidad de formación en sectores tecnológicos críticos siguen teniendo un impacto. La mejora estadística es un fenómeno cíclico, no una mejora estructural.

Una situación similar se presenta con los cuellos de botella en la cadena de suministro: la caída de 13 puntos porcentuales no refleja tanto el éxito de la optimización de la cadena de suministro como la debilidad de la demanda. El Instituto ifo y el Instituto Económico Alemán han señalado repetidamente que, en una economía estancada, los cuellos de botella se resuelven por sí solos, sin que se aborden las vulnerabilidades estructurales subyacentes. Por lo tanto, la resiliencia de la cadena de suministro no se ha fortalecido; simplemente, actualmente tiene menor demanda.

La creciente brecha entre los riesgos externos y los controlables internamente no es, por lo tanto, un mero artefacto estadístico. Es un síntoma de un entorno empresarial que se percibe cada vez más como impulsado por fuerzas externas. Este hallazgo tiene importantes implicaciones para el posicionamiento estratégico, la comunicación en el mercado de capitales y, en última instancia, para el discurso político en torno a Alemania como destino de negocios.

Inteligencia artificial en la elaboración de informes de riesgos: De palabra de moda a realidad contable

El hecho de que la inteligencia artificial se mencione explícitamente como un riesgo corporativo independiente en el 26 % de los informes anuales analizados marca un punto de inflexión en la comunicación corporativa. Durante las temporadas de presentación de informes de 2024 y 2025, la información sobre IA se centró en las oportunidades: mejoras en la eficiencia, potencial de automatización y nuevos modelos de negocio. Ahora, se está produciendo un cambio de paradigma: la IA ya no se presenta solo como una herramienta, sino también como un factor de riesgo.

Los riesgos de la IA que se han comunicado son extraordinariamente multifacéticos. Los riesgos operativos derivados de sistemas de IA defectuosos o con mal funcionamiento coexisten con incertidumbres legales debido a regulaciones poco claras. Los riesgos para la reputación derivados de la desinformación o los deepfakes generados por la IA son tan evidentes como las dependencias estructurales de los sistemas de IA y la escasez de especialistas en la materia. Por lo tanto, la IA no es un riesgo aislado, sino un problema transversal que amplía e intensifica categorías ya existentes como la ciberseguridad, el cumplimiento normativo y los riesgos para la reputación.

Como era de esperar, la comparación entre sectores revela una posición de liderazgo para las tecnologías de la información y las finanzas: el 64 % de las empresas de software, servicios de TI e internet consideran la IA un riesgo, frente al 57 % de las empresas financieras. Es probable que los sectores industriales que utilizan el control de producción o el mantenimiento predictivo con IA integrada, pero que se comunican menos digitalmente, alcancen esta posición en los próximos años. El Barómetro de Riesgos de Allianz confirma esta tendencia con aún mayor contundencia: a nivel mundial, la IA ha pasado del décimo al segundo puesto, y el 32 % de los encuestados en todo el mundo la consideran un riesgo empresarial clave.

Esta brecha entre la percepción global (que ocupa el segundo lugar) y la tasa de mención del 26 % observada en los informes anuales alemanes sugiere una tendencia a la subnotificación. Un estudio del Instituto de Servicios de Infraestructura y Comunicación, que analizó los informes anuales de la familia de índices DAX de 2022 a 2024, reveló que las empresas suelen describir los riesgos de la IA de forma abstracta, si es que los abordan, y en su lugar se centran en las oportunidades. La concienciación está aumentando, pero el debate comunicativo sobre la IA como un riesgo sistémico para las empresas aún está en sus inicios.

La Ley de IA de la UE marca un punto de inflexión regulatorio, situando aún más el tema en la columna de riesgos en los próximos años. A partir de agosto de 2026, las autoridades supervisoras de la UE tendrán plenas facultades de ejecución. En Alemania, la Agencia Federal de Redes, como autoridad supervisora ​​central de la IA, ya ha iniciado investigaciones preliminares. Las multas de hasta 35 millones de euros o el 7 % de los ingresos anuales globales por las infracciones más graves convierten el cumplimiento de la normativa de IA en un riesgo financiero tangible. El hecho de que, según los análisis actuales, el 78 % de las empresas medianas aún carezcan de una estructura formal de gobernanza de la IA y el 83 % no mantengan un registro de IA agrava aún más la discrepancia entre la realidad regulatoria y la preparación empresarial.

En lo que respecta a la presentación de informes de riesgos, esto significa que, en los próximos años, la IA no solo se incluirá como una categoría explícita en los informes de riesgos de más empresas, sino que también deberá describirse con mayor precisión y especificidad legal. Quienes ya lo hacen hoy demuestran madurez en su gobernanza y generan confianza entre inversores, reguladores y el público en general.

Riesgo climático en caída libre: la relevancia política como factor determinante de la percepción del riesgo

El descenso más significativo en el Informe de Riesgos de 2026 se refiere al tema con el horizonte temporal más amplio y la mayor relevancia estructural: el cambio climático. Si bien la frecuencia de menciones aumentó de forma constante entre 2023 y 2025, se desplomó 19 puntos porcentuales hasta el 56 % en 2026. El tema prácticamente ha desaparecido de los discursos de los directores ejecutivos: solo el 2 % menciona el cambio climático como un riesgo, una cifra que se asemeja más a una nota a pie de página que a una cuestión de liderazgo estratégico.

Este descenso se correlaciona con una disminución de la presión política sobre las empresas en materia climática. La Comisión Europea retiró su propuesta de Directiva sobre Declaraciones Ecológicas en el verano de 2025, tras la fuerte oposición del PPE, que dominó el debate. Se aplazaron los plazos de implementación de la Directiva sobre la Cadena de Suministro de la UE, y la CDU y el SPD acordaron, en su actual coalición, debilitar significativamente la Ley de Diligencia Debida en la Cadena de Suministro. El mensaje político es claro: la regulación climática se está revirtiendo, ralentizando o renegociando. La comunicación de los directores ejecutivos refleja esta relevancia política con una franqueza notable.

Esto tiene una explicación económica, pero es estratégicamente arriesgado. Los riesgos climáticos no siguen un calendario político. Los riesgos físicos —fenómenos meteorológicos extremos, interrupciones en el suministro, riesgos geográficos por inundaciones o estrés térmico— aumentan independientemente de que se mencionen o no en los informes de riesgos. A finales de 2025, el análisis de Handelsblatt sobre las empresas del DAX 40 mostró que casi todas anticipan una carga creciente derivada de la crisis climática, pero apenas reflejan estos riesgos en sus balances. Un estudio de Union Investment sobre los riesgos climáticos en el DAX documentó hallazgos similares: existe conciencia, pero la representación financiera es en gran medida insuficiente.

La pregunta analítica crucial es: ¿Refleja el descenso en el indicador de riesgo para 2026 una disminución real del riesgo climático o un cambio de enfoque impulsado por intereses políticos? Todos los datos científicos y macroeconómicos disponibles apuntan claramente a lo segundo. El hecho de que, según PwC, el 82 % de las empresas mantuvieran o incluso endurecieran sus objetivos climáticos en abril de 2026 demuestra que la evaluación de riesgos difiere entre el nivel operativo y la comunicación ejecutiva. La brecha entre la práctica estratégica real y la comunicación pública se está ampliando, un problema de credibilidad que podría tener repercusiones a largo plazo para las empresas.

Además, la presentación de informes ESG dista mucho de ser cosa del pasado desde una perspectiva regulatoria: la taxonomía de la UE, las obligaciones de información sobre sostenibilidad de la Directiva sobre Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) y los requisitos de la legislación europea sobre la cadena de suministro siguen vigentes, aunque con plazos modificados. Las empresas que minimizan las cuestiones climáticas en sus comunicaciones no solo arriesgan su credibilidad, sino también incurrir en deficiencias de cumplimiento en un marco regulatorio complejo.

 

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Por qué los directores ejecutivos ocultan los riesgos y cómo la transparencia genera confianza

La perspectiva selectiva del director ejecutivo: entre la narrativa de liderazgo y el informe de riesgos

Quizás el hallazgo estructuralmente más significativo del Informe de Riesgos 2026 sea la enorme discrepancia entre lo que documentan los informes de riesgos y lo que los directores ejecutivos abordan en sus prólogos. En promedio, los directores ejecutivos mencionan solo 1,4 de las 12 categorías de riesgo analizadas. El 32 % de los directores ejecutivos no menciona ni un solo riesgo en su prólogo.

La selectividad sigue un patrón reconocible. La geopolítica —un tema abstracto, accesible narrativamente y políticamente relevante— domina los prefacios de los directores ejecutivos, con una tasa de mención del 54 %, frente al 37 % del año anterior. Este es el único aumento sustancial en la comunicación de los prefacios. Todas las demás categorías de riesgo siguen estando notablemente infrarrepresentadas: los incidentes cibernéticos, a pesar de mencionarse en el 96 % de los informes de riesgo, solo se mencionan en el prefacio por el 4 % de los directores ejecutivos. Los aspectos legales y de cumplimiento, presentes en el 93 % de los informes de riesgo, se mencionan únicamente en el 2 % de los prefacios. Estas no son diferencias marginales; se trata de una brecha de comunicación fundamental.

¿Por qué los directores ejecutivos se comunican de forma tan selectiva? La respuesta probablemente reside en una combinación de la definición de su rol, la gestión de su reputación y la lógica política inherente al formato del director ejecutivo. Los prólogos son textos de liderazgo, no evaluaciones de riesgos. Su objetivo es orientar, generar confianza y proyectar una imagen de la empresa como capaz de actuar. La geopolítica sirve como marco narrativo adecuado: explica las dificultades externas sin implicar un fallo interno. Los incidentes cibernéticos y los problemas de cumplimiento, por otro lado, son específicos de cada ámbito operativo y podrían plantear interrogantes sobre la responsabilidad y la preparación.

El problema, sin embargo, radica en la comunicación: la falta de credibilidad que surge cuando el prólogo del director ejecutivo omite sistemáticamente el panorama de riesgos de la empresa socava precisamente la confianza que los directores ejecutivos buscan generar con las presentaciones personales. Los grupos de interés —inversores, analistas, periodistas, prestamistas— leen ambas partes de un informe anual. Una empresa que irradia optimismo en el prólogo y luego documenta decenas de riesgos estructurales en el informe de riesgos no inspira confianza en su liderazgo, sino escepticismo. Las investigaciones sobre comunicación de riesgos demuestran sistemáticamente que los grupos de interés se adaptan mucho mejor a las incertidumbres claramente identificadas que a la impresión de que los riesgos se ocultan o minimizan activamente.

El vacío de comunicación: Cuando los riesgos se ocultan en los informes empresariales

La mayor brecha de comunicación en los informes empresariales: Prólogo vs. Informe de riesgos

Los resultados del Informe de Riesgos de 2026 revelan una patología estructural en la comunicación corporativa alemana que va más allá de casos individuales. Los informes de riesgos son cada vez más exhaustivos y completos: cinco categorías superan el 90 %, se incorporan nuevos temas como la IA y descripciones más matizadas. En contraste, los prefacios de los consejos de administración se centran cada vez más en una narrativa limitada: la geopolítica como una carga externa, el optimismo del liderazgo como respuesta y los riesgos operativos y legales ante el silencio comunicativo.

Este dualismo resulta problemático porque fragmenta el verdadero valor informativo del informe anual. Los profesionales del mercado de capitales leerán los informes de riesgos y notarán la diferencia entre estos y la comunicación del director ejecutivo. Los grupos de interés menos especializados —empleados, clientes y público en general— suelen consumir la comunicación del consejo de administración, no las secciones detalladas. La asimetría informativa resultante repercute negativamente en la percepción pública de transparencia y rendición de cuentas en las empresas alemanas.

Además, existe la dimensión institucional. El informe de riesgos no es una herramienta de comunicación voluntaria, sino un componente obligatorio del informe de gestión según el artículo 289 del Código de Comercio alemán (HGB). Su calidad está regulada y es evaluada por auditores y, cada vez más, por la Autoridad Federal de Supervisión Financiera de Alemania (BaFin). La comunicación del director ejecutivo no está sujeta a estos requisitos en la misma medida. Esto perpetúa estructuralmente la brecha entre la comunicación obligatoria y la comunicación voluntaria de la dirección.

Un equipo directivo con visión estratégica cerraría activamente esta brecha, no porque lo exijan las regulaciones, sino porque resulta más eficaz en términos de comunicación. Los directores ejecutivos que abordan abiertamente los riesgos, no como señal de debilidad sino como expresión de claridad estratégica, demuestran precisamente la calidad de liderazgo que las partes interesadas esperan en tiempos de incertidumbre. Esto no es solo una recomendación de relaciones públicas, sino una gestión estratégica de la reputación.

Lo que el panorama de riesgos revela sobre Alemania como lugar para hacer negocios

El Informe de Riesgos de 2026 es, en última instancia, un documento que refleja la situación de Alemania como centro de negocios. El hecho de que casi todas las empresas cotizadas identifiquen los mismos riesgos externos y se sientan impotentes ante las condiciones estructurales no es solo un problema de comunicación, sino un indicador de la situación económica del país.

La sobrecarga regulatoria es uno de los problemas más comentados que afrontan las pymes y las grandes empresas alemanas. El acuerdo de coalición del nuevo gobierno federal aborda esta cuestión con promesas de desregulación, pero su implementación ha sido limitada hasta el momento. Al mismo tiempo, el marco regulatorio europeo se vuelve cada vez más denso y complejo: la Ley de IA, la NIS2, la DORA, la CSRD y la CSDDD —la lista de requisitos de cumplimiento, que entrarán en vigor gradualmente a partir de 2025 y 2026— es larga y costosa.

La dimensión geopolítica complica aún más la situación. Como economía orientada a la exportación, Alemania se encuentra particularmente expuesta: las fluctuaciones en los precios de la energía derivadas de conflictos geopolíticos, las disputas comerciales con Estados Unidos y la dependencia estratégica de China en cadenas de valor críticas, todo ello se combina en los informes de riesgo para conformar un panorama de persistente vulnerabilidad estructural. El Instituto Alemán de Economía (IW) describe sucintamente la situación actual: lo que aún se preveía como un repunte moderado a finales de 2025 se vio ensombrecido una vez más con el resurgimiento del conflicto en Oriente Medio en febrero de 2026.

En lo que respecta a la mano de obra cualificada, el descenso del riesgo de escasez de trabajadores cualificados en los informes de riesgo, del 81 % al 74 %, señala ante todo una cosa: la desaceleración económica está enmascarando un problema estructural. Según KfW Research, la proporción de empresas afectadas por la escasez de mano de obra cualificada a principios del segundo trimestre de 2026 era del 21 %, una cifra históricamente baja, pero sin resolver desde el punto de vista estructural. Cuando la economía se recupere, el problema resurgirá con fuerza. La IA como sustituto de la mano de obra cualificada faltante es, sin duda, una tendencia real que, a su vez, genera nuevos riesgos de dependencia de la IA y pérdida de competencias, como documentan los propios informes de riesgo.

La comunicación corporativa como palanca estratégica en tiempos de incertidumbre

El mensaje principal del Risk Monitor 2026 no reside únicamente en el diagnóstico individual de las categorías de riesgo, sino en el reconocimiento de que la gestión comunicativa de riesgos se ha convertido en una competencia fundamental. En un mundo donde las perturbaciones externas son la norma, las empresas se diferencian menos por su capacidad para evitar completamente los riesgos que por su capacidad para gestionarlos de forma transparente y competente.

Esta conclusión no es trivial. Transforma la manera en que deben concebirse las relaciones con los inversores, la estructura de la comunicación del CEO y cómo los informes de riesgos pueden cumplir su verdadera función como instrumentos para generar confianza. Comparaciones internacionales demuestran que las empresas que se comunican de forma proactiva y con matices durante las crisis pagan primas reputacionales significativamente menores que aquellas que recurren a estrategias reactivas de silencio o apaciguamiento.

El hallazgo del monitor de riesgos, que indica que los directores ejecutivos abordan un promedio de solo 1,4 riesgos en sus prólogos, no solo refleja una falta de transparencia, sino también una oportunidad estratégica perdida. En un entorno donde las partes interesadas reconocen y aceptan la incertidumbre, pero no toleran los encubrimientos ni la ingenuidad, un nuevo modelo de comunicación proactiva de riesgos representaría una verdadera ventaja competitiva.

Las cinco categorías de riesgo que superan el 90 %, la aparición de la IA como factor de riesgo independiente y el notable retroceso del cambio climático en los discursos de los consejos de administración no son meras instantáneas de un solo año. Son indicadores de cambios más profundos en la percepción corporativa, el clima político y la transformación tecnológica. Comprender estas señales proporciona una ventaja analítica, tanto para los inversores como para los gestores.

Perspectivas: ¿Qué incluirán los informes de riesgos en 2027?

Basándonos en la evolución actual, es posible realizar predicciones fiables sobre las tendencias del próximo ciclo de informes. La IA como categoría de riesgo seguirá ganando terreno, sobre todo porque la Ley de IA de la UE entrará en vigor en agosto de 2026, convirtiendo el cumplimiento normativo en materia de IA en un requisito estricto. Se prevé que la tasa de notificación aumente del 26 % a entre el 40 % y el 50 %, con descripciones cada vez más específicas de los tipos de riesgo.

Que el cambio climático experimente un retroceso o continúe su declive dependerá en gran medida de si los fenómenos meteorológicos extremos con impacto directo en las cadenas de suministro o las plantas de producción de las empresas cotizadas recuperan su relevancia política, o si ajustes regulatorios como la Directiva sobre Riesgos Climáticos (CRSC) provocan un resurgimiento estructural del tema. La presión regulatoria para la presentación de informes sobre riesgos climáticos sigue siendo considerable, aunque el impulso político al respecto haya disminuido.

Se prevé que los riesgos geopolíticos se mantengan en un nivel elevado. Mientras persistan los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, la política comercial transatlántica siga siendo impredecible y la competencia estratégica entre Estados Unidos y China se intensifique, es improbable que el nivel de riesgo geopolítico descienda por debajo del 90 %. Para la gestión de riesgos y la comunicación corporativa, esto significa que la capacidad de comunicarse eficazmente ante la incertidumbre actual no es una herramienta temporal de gestión de crisis, sino la nueva normalidad para el liderazgo empresarial.

 

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