
La insolvencia de Meyer Burger y el fin de la industria solar europea: 645 empleos perdidos – Imagen creativa: Xpert.Digital
Tres años por delante técnicamente, y aun así en bancarrota: la trágica historia del fabricante de energía solar Meyer Burger
### De pionero en energía solar a la quiebra: el amargo final de Meyer Burger ### Técnicamente tres años por delante, y aun así en quiebra: la trágica historia del fabricante de energía solar Meyer Burger ###
Hecho en Europa: ¿Sin posibilidades? Cómo China destruyó a la alemana Meyer Burger, una promesa de energía solar
La insolvencia del fabricante de módulos solares Meyer Burger en septiembre de 2024 es más que una simple quiebra corporativa; presagia el declive de toda una industria europea con visión de futuro. Con la desaparición del líder tecnológico suizo, no solo se pierden 645 empleos en Alemania y Suiza, sino que también se ve seriamente afectada la esperanza de una industria solar independiente con sede en Europa.
La principal razón del fracaso fue una batalla desigual: Meyer Burger, cuyos módulos solares de última generación contaban con una probada ventaja tecnológica durante varios años, no pudo resistir la enorme presión de precios derivada de las importaciones baratas subvencionadas por el Estado procedentes de China. Los módulos chinos inundaron el mercado europeo a precios de dumping, incluso por debajo de los costes de producción en China: una estrategia agresiva para conquistar el mercado.
El colapso de Meyer Burger es sintomático de una crisis que ha afectado a todo el continente. Mientras China controla más del 95% de la producción solar mundial, la participación de Europa se ha reducido a un ínfimo 3%. Esto plantea interrogantes existenciales sobre la dependencia estratégica de Europa, la seguridad del suministro y la eficacia de la política industrial europea. Mientras que Estados Unidos, con la Ley de Reducción de la Inflación, protegió su producción nacional, Europa actuó con vacilación e inconsistencia. El caso de Meyer Burger es, por lo tanto, la crónica de un fracaso a muchos niveles: tecnológicamente brillante, pero económica y políticamente abandonada. Sirve como una dura advertencia de las consecuencias que una política industrial desacertada puede tener para el futuro de Europa.
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¿Por qué fracasó Meyer Burger?
La insolvencia del fabricante suizo de módulos solares Meyer Burger en septiembre de 2024 marca el fin de una notable trayectoria empresarial. Fundada en 1953 por Hans Meyer y Erich Burger como fabricante de máquinas de precisión para la industria relojera, la empresa se convirtió a lo largo de las décadas en un líder tecnológico en el sector fotovoltaico.
La principal causa del fracaso fue la enorme presión sobre los precios ejercida por las importaciones chinas a bajo precio. Según declaró la empresa, los precios de dumping procedentes de China provocaron una situación económica insostenible. Los módulos solares chinos se vendían en Europa a tan solo 0,06 € por vatio, mientras que en el mercado nacional chino se ofrecían a 0,10 € por vatio, un claro indicio de dumping.
La crisis empeoró drásticamente en noviembre de 2024 cuando el mayor cliente de Meyer Burger, la empresa estadounidense DE Shaw Renewable Investments (DESRI), rescindió un contrato de suministro a largo plazo de hasta 5 gigavatios de módulos solares. Este contrato fue la piedra angular de la expansión de Meyer Burger en EE. UU. y su ejecución estaba prevista entre 2024 y 2029.
¿Cuál fue la característica tecnológica distintiva de Meyer Burger?
Meyer Burger se había consolidado como líder tecnológico en la industria solar, en particular gracias al desarrollo de la tecnología SmartWire de heterojunción. Esta tecnología patentada permitió fabricar módulos solares con una eficiencia significativamente mayor que la tecnología PERC convencional.
La Tecnología de Conexión SmartWire (SWCT) sustituyó las barras colectoras convencionales de plata por finos cables de cobre, lo que resultó en hasta 2000 puntos de contacto por célula solar y un aumento del 5 % en la potencia de salida. El Instituto Fraunhofer para Sistemas de Energía Solar confirmó en 2020 que Meyer Burger contaba con tres años de ventaja tecnológica sobre otros fabricantes.
La tecnología de heterojunción se caracterizó por coeficientes de temperatura particularmente bajos, lo que permitió un mayor rendimiento con luz solar intensa. Además, los módulos fueron más estables con luz difusa y lograron un rendimiento fiable incluso en cielos nublados.
¿Cómo evolucionó la empresa hasta su insolvencia?
Tras décadas operando como fabricante de plantas para la industria solar, Meyer Burger decidió en 2020 dedicarse a la producción de células y módulos solares. La empresa adquirió las antiguas fábricas de Sovello en Bitterfeld-Wolfen y SolarWorld en Freiberg.
La producción comenzó en Alemania en 2021 con el objetivo de crear una alternativa europea a los productos chinos. Simultáneamente, la empresa se expandió a EE. UU., donde construyó una fábrica en Goodyear, Arizona, que inició sus operaciones en 2024.
A pesar de su superioridad tecnológica, Meyer Burger se vio sometida a una considerable presión financiera ya en 2023. En 2024, la empresa registró una pérdida operativa de 210,4 millones de francos suizos sobre unas ventas de tan solo 70 millones de francos suizos. A finales de mayo de 2024, Meyer Burger se declaró en concurso de acreedores para sus filiales alemanas, seguida de una solicitud similar en EE. UU. a finales de junio.
¿Qué impacto tendrá el cierre en los empleados?
El cierre de Meyer Burger tuvo consecuencias drásticas para la plantilla. En Alemania, alrededor de 600 empleados perdieron su empleo: aproximadamente 300 en Bitterfeld-Wolfen (Sajonia-Anhalt) y 200 en Hohenstein-Ernstthal (Sajonia). En Suiza, los 45 empleados restantes fueron despedidos.
Ya en la primavera de 2024, los 282 empleados de la planta de Goodyear en Arizona, EE. UU., fueron despedidos. La búsqueda de inversores resultó infructuosa, lo que dejó a los administradores concursales Lucas Flöther y Reinhard Klose sin otra alternativa que cerrar la planta.
Las regiones afectadas del este de Alemania perdieron no solo empleos, sino también importantes conocimientos tecnológicos. Meyer Burger había invertido considerablemente en sus instalaciones alemanas y formado allí a trabajadores cualificados.
¿Qué significa esto para la industria solar europea?
El colapso de Meyer Burger es un síntoma de la crisis que atraviesa toda la industria solar europea. Europa produce actualmente solo alrededor del 3 % de los módulos solares del mundo, mientras que China controla más del 95 % de la capacidad de producción mundial.
Otros fabricantes alemanes también luchan por sobrevivir. Solarwatt cesó su producción en Dresde en 2024 y trasladó la fabricación a Asia. La empresa justificó esto alegando la imposibilidad económica de producir en Alemania en las condiciones actuales.
El Consejo Europeo de Fabricación Solar (ESMC) advierte de una amenaza existencial para la industria solar europea. Si no se toman medidas inmediatas, Europa podría perder por completo su base de fabricación solar restante y volverse aún más dependiente de las importaciones chinas.
¿Cómo está reaccionando Estados Unidos ante este acontecimiento?
Estados Unidos ha seguido una estrategia diferente con la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) de 2022. La ley ofrece amplios incentivos fiscales para la producción solar nacional, incluido un crédito fiscal a la inversión del 30 por ciento y bonificaciones adicionales para componentes fabricados en Estados Unidos.
El Crédito Fiscal 45X para la Producción de Manufactura Avanzada apoya directamente a los fabricantes en función del volumen de producción: 4 centavos por vatio para células fotovoltaicas y 12 dólares por metro cuadrado para obleas. Estos incentivos han impulsado un auge espectacular en la fabricación de energía solar en Estados Unidos: la capacidad de producción se ha cuadruplicado desde 2022, alcanzando más de 50 gigavatios.
Meyer Burger inicialmente esperaba beneficiarse de estos incentivos estadounidenses, pero la rescisión del contrato con DESRI frustró estos planes. Irónicamente, Meyer Burger finalmente vendió sus instalaciones de producción de Arizona al fabricante indio Waaree Solar Americas.
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La clave de este avance tecnológico reside en la deliberada ruptura con el montaje convencional con abrazaderas, que ha sido el estándar durante décadas. El nuevo sistema de montaje, más rápido y rentable, aborda este problema con un concepto fundamentalmente diferente e inteligente. En lugar de sujetar los módulos en puntos específicos, estos se insertan en un riel de soporte continuo de forma especial y se mantienen firmemente en su lugar. Este diseño garantiza que todas las fuerzas, ya sean cargas estáticas de nieve o cargas dinámicas de viento, se distribuyan uniformemente a lo largo de toda la longitud del marco del módulo.
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Ley de Industria Net-Zero: ¿el último salvavidas de Europa para la energía solar?
¿Qué está haciendo Europa para proteger su industria solar?
Europa está intentando contrarrestar esta tendencia con la Ley de Industria Net Zero (NZIA), que entró en vigor en junio de 2024. La ley establece el objetivo de cubrir al menos el 40 por ciento de la demanda europea de tecnologías netas cero mediante producción nacional para 2030.
La NZIA permite a los Estados miembros considerar criterios no relacionados con el precio, como la sostenibilidad y la resiliencia, en las licitaciones públicas, tolerando diferencias de precio de hasta un 20 % en la contratación pública. Al menos el 30 % de las licitaciones deben aplicar estos criterios.
Varios Estados miembros ya han introducido programas nacionales de apoyo: Francia con el Pacte solaire, España con la financiación PERTE, Italia con el Piano Transizione 5.0 y Austria con una bonificación Made in EU.
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¿Qué tan fuertemente domina China el mercado mundial?
El dominio de China en el sector solar es abrumador. El país controla más del 80 % de la fabricación fotovoltaica mundial y ha consolidado esta posición mediante décadas de inversiones estratégicas. Ya en 2022, el 87 % de los sistemas fotovoltaicos importados a Alemania provenían de China.
En 2024, China exportó un total de 236 gigavatios de módulos solares, un aumento del 13 % con respecto al año anterior. Solo en 2023, China instaló 253 gigavatios de capacidad solar, lo que representa el 60 % del total mundial.
La estrategia china se basa en enormes subsidios estatales, lo que les permite ofrecer módulos solares a precios que ni siquiera los fabricantes chinos pueden aprovechar. Estas operaciones deficitarias se compensan con ayudas estatales y tienen como objetivo la conquista del mercado a largo plazo.
¿Qué papel jugaron las decisiones políticas?
Las respuestas políticas en Europa fueron inadecuadas y, a menudo, contradictorias. Mientras que más de 400 empresas europeas, incluyendo fabricantes de paneles solares, se opusieron a las medidas de defensa comercial en 2023, otras exigieron con urgencia aranceles punitivos contra las prácticas de dumping chinas.
Alemania jugó un papel particularmente problemático al debilitar los aranceles de la UE sobre los paneles solares chinos ya en 2013. Esta política de importaciones baratas aceleró significativamente el declive de la industria solar europea.
Sin embargo, Estados Unidos bloqueó en gran medida el acceso de los fabricantes chinos al mercado estadounidense, lo que provocó que el exceso de capacidad china se desviara a Europa. Esto intensificó aún más la presión sobre los precios de los fabricantes europeos.
¿Cuáles son las consecuencias a largo plazo para Europa?
La pérdida de la producción solar europea tiene consecuencias estratégicas de gran alcance. Europa dependerá aún más de las cadenas de suministro chinas en un momento de creciente tensión geopolítica. Esta dependencia no solo pone en peligro la seguridad del suministro, sino también el logro de los objetivos climáticos europeos.
La Unión Europea aspira a una expansión masiva de la capacidad solar para 2030, pero sin producción nacional, esta expansión dependerá completamente de las importaciones chinas. Esto genera vulnerabilidades estratégicas y deja a Europa vulnerable al chantaje.
La pérdida de conocimientos tecnológicos es potencialmente aún más grave. Empresas como Meyer Burger acumularon experiencia durante décadas, la cual ahora se está perdiendo. Estas habilidades son difíciles de recuperar y requerirán una inversión significativa.
¿Podrán sobrevivir los restantes fabricantes europeos?
Los pocos fabricantes europeos de energía solar que quedan en activo se enfrentan a enormes desafíos. Empresas como REC Group, que aún produce módulos de heterounión, están sujetas a la misma presión de precios que Meyer Burger.
Algunos fabricantes intentan salvarse mediante la especialización. La empresa holandesa Solarge produce módulos solares más ligeros para tejados que no soportan cargas mayores. Pero incluso esta estrategia de nicho ofrece una protección limitada frente a la competencia china.
El Consejo Europeo de Fabricación Solar estima que, sin una acción inmediata, la industria solar europea podría colapsar por completo en cuestión de meses. Esto significaría el fin de un sector tecnológico que antaño fue líder europeo.
¿Qué papel juegan la calidad y la tecnología?
A pesar de las diferencias de precio, la calidad de los módulos solares chinos es bastante comparable a la de los productos europeos. Esto dificulta aún más que los fabricantes europeos justifiquen sus precios más elevados.
Meyer Burger había intentado diferenciarse mediante una calidad superior y tecnología innovadora. La tecnología SmartWire de heterojunción ofrecía ventajas de rendimiento, pero no eran suficientes para compensar las desventajas de costo.
Lo irónico es que muchas de las tecnologías que utilizan los fabricantes chinos hoy en día fueron desarrolladas originalmente por empresas europeas como Meyer Burger. Europa ha perdido sus innovaciones tecnológicas ante China y ahora compite con sus propias invenciones.
¿Qué se podría haber hecho de manera diferente?
En retrospectiva, es evidente que Europa cometió errores estratégicos. La eliminación prematura de los derechos antidumping en 2013 fue un error crucial. En cambio, Europa debería haber protegido su industria solar de forma más consistente y, al mismo tiempo, haber fortalecido su competitividad.
Una implementación más temprana y decisiva de la Ley de Industria Net-Zero podría haber salvado a empresas como Meyer Burger. Las medidas de la UE llegaron demasiado tarde y fueron demasiado tímidas para contrarrestar los subsidios estatales chinos.
Estados Unidos, con su Ley de Reducción de la Inflación, demuestra que una política industrial decidida puede ser muy eficaz. Europa debería haber creado incentivos similares antes para fortalecer su industria solar.
¿Qué pasa después?
El futuro de la industria solar europea depende de una acción política rápida y decisiva. La UE debe implementar sistemáticamente la Ley de Industria Net Zero e ir más allá de los planes actuales. Un fondo europeo de tecnologías limpias podría movilizar las inversiones necesarias.
Al mismo tiempo, las empresas europeas necesitan desarrollar nuevos modelos de negocio. Algunas empresas ya están cooperando con socios chinos para construir fábricas conjuntas en Europa. Esta estrategia es controvertida, pero podría conservar empleos y experiencia en Europa.
El peligro es que Europa aumente aún más su dependencia de China en lugar de crear alternativas genuinas. La debacle de Meyer Burger debería servir como una llamada de atención antes de que sea demasiado tarde.
¿Qué lecciones pueden aprender otras industrias?
El declive de Meyer Burger y de la industria solar europea es una advertencia sobre los peligros de la competencia internacional desleal. Otros sectores, como la industria de vehículos eléctricos y la producción de baterías, se enfrentan a desafíos similares.
La importancia de una política industrial coherente queda claramente ilustrada por el ejemplo de la energía solar. Mientras que Estados Unidos y China actúan estratégicamente, Europa suele reaccionar demasiado tarde y de forma desorganizada. Esto conlleva la pérdida de industrias enteras y de autonomía estratégica.
La insolvencia de Meyer Burger también demuestra que la superioridad tecnológica por sí sola no basta si las condiciones marco son las adecuadas. La innovación debe estar respaldada por políticas e instrumentos de mercado adecuados para competir con la competencia subvencionada.
El caso Meyer Burger marca el fin de una era en la industria solar europea. Lo que comenzó como un éxito de la ingeniería de precisión suiza terminó víctima de las políticas comerciales globales y los subsidios estatales chinos. Las lecciones aprendidas de este fracaso podrían ser cruciales para determinar si Europa puede mantener su base industrial en otras tecnologías futuras.
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